Arranca este 2026 y muchos aún me participan que votarán a la PPSOE a pesar de la que está cayendo. En este país no solo se heredan los bienes, se heredan también los bandos que facilitan una especie de identidad. En lugar de considerarse ciudadanos, se consideran partidarios. Craso error. Así, huyendo de toda racionalidad, preferimos repetir las conductas aprendidas en nuestra casa a pesar de enfrentar unas condiciones absolutamente diferentes a las que enfrentaron ellos. Siguiendo la estela de sus mayores, acaban enrocados a derecha o izquierda. La PPSOE lo sabe y por eso puede concentrarse en mantener el poder, evaporando mucho dinero público, antes que en buscar soluciones a los problemas que padecemos. Votar a la PPSOE es procrastinar en la solución de esos problemas.
Los cinco problemas clave –muchos de ellos relacionados entre sí—son, resumidamente, estos:
1º/ El Gasto Público: Tenemos un problema grave de gasto público por culpa de la mala Administración, de las subvenciones y de las pensiones. Todo a mayor gloria de la PPSOE que pesca en esos caladeros previamente cebados con dinero público. Ese gasto, a fondo perdido y desaforado, repercute negativamente en muchas otras cosas como la Deuda Pública, su servicio, y la necesidad de unos impuestos altos para sostener semejante dispendio. Amén de una superestructura administrativa de cuatro niveles, del local al europeo, que resulta insostenible.
2º/ Los Servicios Públicos: A pesar de estar en máximos de gasto público, estamos en mínimos de servicio público. La Sanidad, la Educación, la Seguridad y las Infraestructuras funcionan cada vez peor porque la PPSOE es un gran mago que hace desaparecer recursos esenciales con la varita de cosas como el cambio climático, la agenda 2030, etc. No existen planes nacionales para implementar y mantener lo que realmente necesitamos. El dinero público que viene del sector privado –el único que nutre de verdad la economía—vuela hasta las grandes administraciones y hasta las grandes empresas tributarias de la PPSOE. Por eso, el IBEX35 marca máximos cuando la sociedad marca mínimos. La inmigración descontrolada también presiona el sistema –incluida la vivienda– al recibir mucho más de lo que pone.
3º/ La Energía: No tenemos un plan energético nacional que garantice nuestra soberanía energética y, a partir de ahí, estamos perdidos en términos de seguridad, crecimiento y competitividad. El oligopolio energético, dependiente de la PPSOE, se pone de grana y oro al no tener competencia y se ha despreocupado totalmente de la distribución y de la seguridad energética –recuerden el apagón general de 2025—de manera que muchos proyectos no pueden desarrollarse al no tener donde enganchar y/o al no tener energía suficiente para la demanda que exigen. La PPSOE ha convertido España en un país energéticamente bananero.
4º/ La Competencia: España es el paraíso del oligopolio así que le falta mucha competencia en muchos sectores. Desde el oligopolio político, pasando por el energético, el bancario y el ferroviario, hasta el suelo y el farmacéutico y las drogas. Nos venden libre mercado, pero aquí sigue todo ‘atado y bien atado’. ¡Es el gran timo de la PPSOE! Por eso, todo es cada vez más caro y/o peor, y exportamos cada vez menos con la excepción del turismo de sol y playa que, no obstante, cada vez es menos rentable y aguantable.
5º/ La Geopolítica: Todo lo anterior se traduce en una paulatina e inexorable pérdida de peso en la escena mundial. Eso lleva a menores ventas y a mayores sacrificios arancelarios que lastran, cada vez más, nuestras exportaciones. Es la pescadilla que se muerde la cola. Sin potencia no hay comercio. Tenemos que fiarlo todo a un mercado interior en retroceso porque la sociedad esta asfixiada por los impuestos y las excesivas regulaciones.
En este plan, con la PPSOE caminamos hacia la extinción. Nuestros queridos socios, USA y UE, hacen con nosotros lo que quieren. Como con Ucrania, vamos. Si quieres cambiarlo ya sabes lo que tienes que hacer.
