Pocos sois conscientes de que el mayor anunciante de España es el sector público. Todos los gobiernos, del estatal al municipal, utilizan la publicidad institucional para colonizar los medios y granjearse su apoyo. Les han convertido en yonquis del dinero público, es decir, del dinero de nuestros impuestos. No hay forma humana de saber cuánto dinero va a cada medio. ¡Viva la transparencia! Lo único que sabemos es que hablan de 270M€ gastados sobre 600M€ presupuestados cada año. La Ley de Publicidad Institucional (2006) dice que «las campañas institucionales se ajustarán siempre a las exigencias derivadas de los principios de interés general, lealtad institucional, veracidad, transparencia, eficacia, responsabilidad y austeridad en el gasto”, pero todos sabemos que no es así, que con ellas compran a muchos medios que, después, apoyan a sus patrocinadores. Por eso, en este país, se fiscaliza más a la oposición que al gobierno. ¡El mundo al revés de la PPSOE!
En este contexto, anuncian un Anteproyecto de Ley de Publicidad del Sector Público que apunta a limitar la publicidad institucional al 35% de los ingresos de cada medio. En Castilla y León, VOX impulsó una reforma de ese estilo y puso en pie de guerra a todo el sector editorial que llevó el asunto a los tribunales (y allí sigue). Los gobiernos, como los camellos, siempre invitan al principio. Después, la cosa cambia y llegan las presiones. De esta manera nacen los ‘pseudomedios’: al calor del dinero público. El resultado es que la información y la opinión que recibes suele estar trufada de sesgos a favor del patrocinador del medio y en contra de sus rivales u opositores.
Otro eje del Anteproyecto es que la publicidad institucional se distribuya en función de las audiencias. Sin embargo, uno se pregunta ¿por qué tienen que gastar un solo euro en propaganda gubernamental cuando todo eso ya lo distribuyen las agencias de noticias? Ítem más, ¿qué pasa con esas agencias de publicidad que también contratan los gobiernos? Esta claro que la reforma que se vislumbra no va a reducir o eliminar la publicidad institucional, sino que buscan tenerles enganchados de otra manera más fina, para que no se diga.
La clave está en los grupos editoriales, no en las cabeceras. Vocento, Unidad Editorial o Prisa acumulan ayudas millonarias muy por encima de sus audiencias al tener un mix de medios donde el papel –que todavía pesa mucho– se combina con la radio, la televisión e internet. Los grandes grupos absorben cantidades millonarias de publicidad institucional, amén de haber nacido de concesiones gubernamentales, conformando un auténtico oligopolio informativo. El pastel es tan jugoso que hasta empresas como Google (YouTube) o Meta (Facebook e Instagram) reclaman su parte, al igual que X, TikTok, Amazon o la propia Telefónica.
Luego está el tema de las ‘agencias de publicidad’ como AdTech, SunMedia, DeliveryMedia o PulsaMedia. Para más inri, están emparentadas con los grupos editoriales y su objetivo no es cumplir con el 20 CE, sino contribuir a que los imperantes y su séquito mantengan el poder y les sigan subvencionando. La guinda la ponen las empresas públicas y el resto de los oligopolios –banca, energía, telecos…– que ponen sus anuncios donde se les quiere y donde se quiere al gobierno. Te hablo de compañías como Loterías del Estado o Iberdrola cuya publicidad refuerza lo dicho anteriormente. Con todo, calculan que manejan más de 1.000M€ anuales para tener a los medios domesticados.
Así las cosas, cuando lees una noticia o un artículo de opinión tienes que tener esto bien presente. Usan el dinero de nuestros impuestos para manipularnos a través de una información y una opinión tamizadas por la publicidad institucional. Todos los grandes bulos y las grandes campañas tienen su origen en esos 1.000M€ anuales en publicidad institucional directa e indirecta. Así consiguen poner el foco donde les interesa. Es peligroso porque tan pronto puedes gozar de una campaña a favor, como comerte una en contra. En el negocio del poder hay mucho fuego amigo. En cualquier caso, sin medios libres al servicio de la sociedad y vigilantes de la acción de gobierno, no se puede hablar de democracia. Reflexiona antes de que acabemos en una Cuba sin Caribe patrocinada por la PPSOE.
