Con la que está cayendo tanto en España como en Argentina resulta curioso que más de 100 presuntos académicos, intelectuales y políticos de todo el mundo se hayan adherido a un documento titulado ‘Los peligros del programa económico de Javier Milei en Argentina’‘, uno de los candidatos a las Presidenciales de Argentina 2023, denostando sus dos propuestas fundamentales acerca de dolarizar la economía argentina o de reducir al mínimo el gasto público, apuntando que serán “potencialmente muy perjudiciales” –siempre pronósticos- porque, aunque sea “comprensible que exista un deseo arraigado de estabilidad económica … aunque las soluciones aparentemente sencillas puedan resultar atractivas, es probable que causen más estragos a corto plazo, al tiempo que reducen el espacio de maniobra de las políticas a largo plazo” ya que “pasan por alto las complejidades de las economías modernas, ignoran las lecciones de las crisis históricas y abren la puerta a la acentuación de desigualdades ya de por sí graves”.
Ahora mismo, el otro candidato, el peronista Sergio Massa, que dice defender la justicia social y la independencia económica, ha llevado a la Argentina a la bancarrota, con un 140% de inflación interanual y con un 40% de los ciudadanos en situación de pobreza. Esto no es un pronóstico sino un hecho. Empero a los ‘profesores’ este hecho no les preocupa. Tampoco les preocupa que el valor de los ahorros y la capacidad de consumo se vean diezmados por una inflación galopante. Les preocupa la dolarización de la economía porque “la actual escasez de reservas de divisas haría que el tipo de conversión inicial del peso al dólar fuera tan alto que generaría más inflación” lo que traería “una disminución de los salarios reales” y haría “recaer la carga del ajuste sobre los trabajadores” negándoles la posibilidad “a largo plazo de construir la soberanía monetaria”. Mentira.
Asimismo, les preocupa reducir el papel de Estado cuando Argentina, a su decir, necesita “políticas matizadas y polifacéticas que reconozcan las necesidades de los distintos grupos sociales” –solo el lenguaje da asco- ya que “una reducción importante del gasto público aumentaría los ya elevados niveles de pobreza y desigualdad, y podría provocar un aumento significativo de las tensiones y los conflictos sociales” ya que “el modelo del laissez-faire – de dejar hacer al mercado- se basa en la suposición de que los mercados funcionan perfectamente si el Gobierno no interviene. Pero los mercados no regulados no son benignos” porque “son propensos a los fallos provocados por las externalidades y la asimetría de la información”, Con todo, terminan echándole la culpa a los demás: “Los argentinos están demasiado familiarizados con el dolor de la economía del laissez-faire impuesta por prestamistas internacionales como el FMI, que en el pasado ha aumentado la pobreza y la inseguridad económica e inhibió el desarrollo del país”. Una mentira más gorda aún que la anterior.
Finalmente, aluden a miedo -¿les suena?- al decir que “es un momento muy crítico, en el que los argentinos votarán en unas elecciones que podrían dar lugar a que se lleven adelante políticas extremas” asegurando que creen que “se trata de ideas económicas peligrosas que denigran de manera simplista al sector público y a la participación pública en la economía. Estas propuestas, de aplicarse, causarían un nuevo sufrimiento al pueblo argentino y aumentarían la desigualdad en el país” para rematar diciendo –lo que no deja de ser una confesión acerca del acierto de enfoque de Milei- que “cualquier ‘estabilidad’ lograda a través de estas drásticas medidas, sería a costa de una mayor miseria del pueblo trabajador”.
Tan solo hay una cosa cierta en dicho documento y es que coincido en que “es importante que la población argentina sea consciente de ello”. Y es tan cierto como que las políticas peronistas han arruinado a Argentina una y otra vez así que es importante saber que el problema es votar Massa y que Milei es la llave para ese cambio a mejor. Ladran luego cabalgamos, eso es precisamente lo que está sintiendo ahora mismo Milei.¡Viva la Libertad carajo!
