Hace poco LALIGA hablaba de que “a lo mejor hay que hacer un retoque en el Real Decreto Ley porque hace que quien más títulos gana, gane más. En cuanto a retoques al Fair Play, todos los años hay. Se aprueban en noviembre. Las nuevas normas son aprobadas por los clubes, no son impuestas por Tebas” (ver entrada ‘Competiciones profesionales adulteradas’). Hoy quiero glosar la denuncia presentada por la Asociación Transparencia y Democracia en el Deporte (ATDD) ante la CNMC contra la LNFP (la Liga Nacional de Futbol Profesional) por las normas para la elaboración de presupuestos aprobadas por la misma –ese ‘fair play financiero’—por vulnerar el 102 TFUE y el 2 LDC. La ATDD tiene claro que dichas normas impiden progresar y competir en igualdad de condiciones a los clubes más modestos.
El ‘fair play’ busca garantizar el equilibrio financiero obligando a los clubes a alinear sus gastos con sus ingresos en evitación de pérdidas y en aras de la estabilidad. Sin embargo, la ATDD considera que dicho “control férreo genera un efecto restrictivo en la competencia porque, bajo la apariencia de una gestión responsable, este modelo enmascara un abuso de poder que perjudica la competitividad de los clubes con menores ingresos”. Para ellos resulta claro que dicho mecanismo limita a los clubes más humildes, impidiéndoles asumir riesgos empresariales o realizar inversiones significativas para mejorar su desempeño deportivo y, en la práctica, “crea una barrera que les impide progresar y competir en igualdad de condiciones con los clubes más grandes, perpetuando así una estructura de poder desigual en el fútbol profesional español. En esencia, el control económico de la LNFP no solo restringe la capacidad de mejora de los clubes, sino que también limita la libre competencia en el mercado del fútbol».
Ese ‘fair play’ es el responsable de que clubes como el Barcelona, el Getafe o el Sevilla estén ahora todos los días en la televisión lamentando no poder inscribir a todos sus jugadores o tener que vender activos para cumplir con la regla del 1+1 de LALIGA. Ha sido precisamente el caso del Getafe con Uche el que ha llevado a Miguel Ángel Galán, presidente de la ATDD, a presentar esta denuncia porque, siguiendo sus palabras, “soy getafense de toda la vida. He sido jugador y entrenador del Getafe de las categorías inferiores”.
La denuncia pretende que la CNMC declare que “las normas de control económico de la LNFP, en particular la regla 1:1 y las Normas de Elaboración de Presupuestos de Clubes y Sociedades Anónimas Deportivas, constituyen un abuso de la posición de dominio de la LNFP en el mercado del fútbol profesional español” y, en consecuencia, pide que la CNMC ordene a la LNFP modificar o suprimir las normas que restringen injustificadamente la capacidad de gasto y, por ende, la competitividad de los clubes, y mientras tanto que disponga «el cese inmediato de la aplicación de las normas que impiden a los clubes más modestos asumir riesgos empresariales y realizar inversiones para mejorar su rendimiento deportivo, con el fin de restaurar la competencia en el mercado». Finalmente, la ATDD solicita una sanción económica atendiendo «la gravedad, la duración y el impacto de la infracción en el mercado, en los clubes y en la competencia del fútbol profesional».
El fin perseguido por LALIGA es lícito, incluso razonable si tenemos en cuenta el pasado de muchos clubes que acumulaban deudas millonarias con casi todo el mundo. No obstante, creo que sus normas adolecen de los vicios que apunta la ATDD. Para empezar, vemos como dichas normas no se aplican a todo el mundo igual: mientras los grandes utilizan su ingeniería contable para justificar lo injustificable, a los pequeños se les aplica con mano de hierro (otra ley del embudo de la PPSOE). Además, dichas normas no contribuyen a nivelar la competición, sino que consiguen agrandar las diferencias entre los pequeños y los grandes. No se puede hablar de competición cuando compiten en la misma liga clubes con 1.000M€ de presupuesto con otros que no llegan a los 100M€. Lo cierto es que se sabe quién va a ganar antes de que arranque la competición, que la gran mayoría lucha por no descender y que los partidos de los pequeños cada vez le interesan a menos gente, lastrando sus ingresos y contribuyendo a esta espiral anticompetitiva.
LALIGA, como hace la NBA, debería preocuparse por equilibrar la competición, pero no solo desde el punto de vista financiero. Debería, como pide la ATDD, permitir que todos compitan con igualdad de armas y no a la mayor gloria de los grandes clubes que, de esta manera, controlan la industria deportiva e imponen sus condiciones. Se puede y se debe incorporar mecanismos de reequilibrio que permitan a todos los clubes inscritos en una competición poder disputarla con armas suficientes –no digo exactamente iguales—como para poder ganar. Cualquier otra cosa no es competición, sino adulteración del deporte. Asimismo, se puede y se debe sancionar a los que no consigan afrontar sus deudas.
