¡Otro perrito piloto para el caballero! El TC nos entrega, por mayoría de 7 a 5 y con la ponencia del comisario político Pumpido, la estimación del recurso de amparo interpuesto por Dolores Bassa i Coll contra los Autos de 1 de julio y 30 de septiembre de 2024, dictados por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo que, matizando el alcance de la LO 1/2024, de 10 de junio, de Amnistía (LA), excluyó de aplicación el delito de malversación de caudales públicos por el que la demandante y otros golpistas fueron condenados en la causa del “procés” a 12 años de inhabilitación absoluta.
El TC anula dichos autos y ordena retrotraer las actuaciones a fin de que la Sala de lo Penal del TS efectúe un nuevo pronunciamiento en el que declare amnistiado también el delito de malversación de caudales públicos. El TS había considerado que la recurrente, al desviar los fondos públicos que tenía a su disposición, como consejera de la Generalitat de Cataluña, para financiar la celebración del referéndum ilegal de 01.10.2017, incurrió en el supuesto del 1.1 a) y b) y 4 LA, que excluye de la medida a quienes hayan cometido el delito con el propósito de obtener un enriquecimiento personal de carácter patrimonial, y también en el supuesto del 2.e) LA, que excluye de la amnistía los delitos que afecten a los intereses financieros de la UE. Para la demandante, sin embargo, eso era una interpretación extensiva y contraria al espíritu y finalidad de dicha LA incurriendo en la vulneración de sus derechos a la tutela judicial efectiva (24.1 CE), al proceso con todas las garantías (24.2 CE), a la legalidad penal (25.1 CE) y a la participación y representación políticas y de acceso a funciones y cargos públicos (23 CE).
El TC señala que ese ‘propósito de obtener un enriquecimiento personal de carácter patrimonial’ es un concepto autónomo no identificable con la noción de enriquecimiento que es inherente a todo delito de malversación. Eso permite distinguir malversaciones amnistiables y no amnistiables, excluyendo solamente los actos de corrupción privada que se hubieran apartado de la finalidad de financiar el proceso secesionista. Así las cosas, el TC estima que el TS hizo una interpretación extensiva de la excepción, ajena a su genuino sentido y finalidad, vulnerando el derecho a la tutela judicial efectiva en su vertiente de derecho a obtener una resolución judicial motivada y fundada en Derecho, en conexión con los derechos del 23.2 y 25.1 CE (acceso a funciones y cargos públicos y legalidad penal).
El TC declara asimismo que el riesgo de secesión territorial de Cataluña, en el que se fundaron también los Autos impugnados para denegar la aplicación de la amnistía al delito de malversación, no es conciliable con los presupuestos fácticos de la sentencia que condenó a la demandante (STS 459/2019, de 14 de octubre), que descartó la existencia de dicho riesgo, ni con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 16 de julio de 2026 (C-523/2024) que descartó que pudiera apreciarse afectación de los intereses financieros de la Unión Europea por tal razón. La sentencia cuenta con los votos particulares de los magistrados de la ‘ganadería popular’. ¡Es la PPSOE amiguitos!
Los morlacos peperos –exactamente igual que Pumpido– ponen el grito en el cielo y nos avisan de que el TC suplanta la labor del TS. Se olvidan de que el asalto al Poder Judicial se pactó entre el PP y el PSOE dando lugar a la LOPJ 6/1985. Así las cosas, con la PPSOE siempre volvemos al punto de partida: los unos por los otros, la casa sin barrer. Claro que existe una deriva, acentuada en los últimos años, que distorsiona y pervierte el rol funcional del TC colocándole en una posición que no le corresponde dentro del sistema de Justicia. Claro que el TC no está para interpretar la legalidad ordinaria e incurre en un exceso de jurisdicción constitucional. Pero esa no es la causa: esa la consecuencia. La causa está en la PPSOE. El gran problema que tenemos en España es el entendimiento del PP con el PSOE para retener sine die y administrar el poder. Eso es lo que nos lleva inexorablemente a la destrucción tanto del estado de derecho como de la propia democracia. Si no dejas de votarlos, esto se va a ir al carajo.
