La escuela de negocios suiza IMD desarrolla en Lausana uno de los índices de competitividad mundial de referencia internacional. El índice recoge hasta 256 indicadores: 164 datos estadísticos obtenidos de instituciones mundiales, regionales y locales, más otras 92 variables cualitativas obtenidas a partir de una encuesta anual aplicada a ejecutivos y expertos nacionales e internacionales. Con ellos, establece un ranking mundial de 69 países basado estructuralmente en cuatro capítulos principales: desempeño económico (evaluación de la macroeconomía a nivel nacional), eficiencia del gobierno (evaluación de las políticas que favorecen la competitividad), eficiencia en los negocios (evaluación de la innovación y la eficiencia en las empresas) e infraestructuras (evaluación de los recursos básicos, humanos y tecnológicos del país).
El resultado del falso progresismo de la PPSOE es que España se estanca en el puesto 39º de ese índice mundial de competitividad por falta de eficiencia gubernamental, pese a haber disfrutado de la mayor inyección de dinero de la Historia con los famosos Fondos Next Generation de la UE. Seguimos los 39º por segundo año consecutivo y seguimos por debajo de la situación prepandemia que dio lugar al Plan de Recuperación y Resiliencia. Hasta Portugal (37º) está por delante de nosotros.
España es cada vez menos competitiva respecto al conjunto de los países y la principal razón radica, según el IMD, en la ‘eficiencia del Gobierno’, un factor clave a la hora de puntuar y en el que España acumula retrocesos. El IMD destaca que España presenta “un entorno regulatorio y fiscal costoso y rígido y un mercado laboral ineficiente son debilidades claras que explican la posición de España», extremos que suponen un “lastre estructural. El mercado laboral es la debilidad más clara en el que el desempleo ocupa el puesto 66 y el desempleo juvenil ocupa el puesto 63. Ambos se encuentran entre los peores de cualquier economía avanzada, dejando sin aprovechar una gran parte del talento del país». El segundo freno viene del sector público: “la eficiencia gubernamental es el peor factor de España (58)”. Subfactores del mismo, como las finanzas públicas o la política fiscal, sitúan a España en el puesto 61 (de 70), estando también a la cola en regulación empresarial.
La PPSOE no para de buscar soluciones fuera cuando las tiene en casa, en sus propias políticas internas. Sin embargo, no quiere cambiar esas políticas porque la colectivización a la que nos somete es también una de las claves para mantener su poder. Deja de votar a la PPSOE y verás como las cosas cambian.
