Quim Torra, ex presidente de la Generalidad de Cataluña, junto con Josep Costa, al ex vicepresidente del parlamento de Cataluña, demandaron a España ante el TEDH por el ‘Caso Pegasus’. Usaron un informe del Citizen Lab, de la Universidad de Toronto, que aseguraba que el teléfono móvil de varios mandatarios regionalistas había sido espiado con dicha tecnología entre mayo y julio de 2020. Aprovecharon para llevar a Estrasburgo la enésima vulneración de derechos perpetrada por Madrit en Cataluña, asegurando que este tipo de reclamaciones «difícilmente serán atendidas» en la España opresora. El que tengan un nivel de autogobierno y financiación sin par en toda Europa, es lo de menos. Que la realidad no te estropee nunca una buena victimización.
La demanda recogía la masiva vulneración de sus derechos fundamentales por parte de las autoridades españolas. Sin embargo, el TEDH lo rechaza porque no se evidencia «ningún atisbo de una vulneración de los derechos y liberades establecidos en el convenio o sus protocolos”. Aunque eso pone punto y final a esta última ‘ensoñación catalanista’, el problema continúa porque el Pueblo consiente que esta clase de políticos regionalistas tiren el dinero público en mamarrachadas, en lugar de invertirlo en solucionar los problemas que más acucian. En esta ocasión señalan como culpable –ellos, por supuesto, no lo son nunca– a la jueza española María Elósegui por ser la persona que ha conseguido que el TEDH «diga lo mismo que el TC español«.
No obstante, este asunto, unido a otros, parece marcar una tendencia clara: la locura nacionalista cada vez goza de menos predicamento en las instituciones europeas. El TEDH, recientemente, rechazó también la demanda de Òmnium contra el 25% de castellano, señalando que la inmersión no tenía cabida en una región bilingüe. Después, inadmitió la demanda de Laura Borrás, expresidenta del parlamento de Cataluña, contra la condena a cuatro años y medio de cárcel por fraccionamiento de contratos para beneficiar a un amigo cuando estaba al frente del Instituto de las Letras Catalanas. Condena que se resolvió finalmente en Madrit gracias al oprobioso indulto que le procuró Pedro Sánchez. ¡Qué abusones estos españoles, madre mía!
Aunque todavía celebran la STJUE que declaró la conformidad de la Ley de Amnistía con el derecho de la Unión, los reveses en el TEDH apuntan a que Europa se está hartando de unos personajes minoritarios que falsean la realidad para victimizarse. Son ellos los que vulneran los derechos fundamentales de muchos españoles que residen en Cataluña, imponiéndoles el separatismo, la lengua catalana y un largo etcétera de locuras que la ciudanía rechaza mayoritariamente. ¡Forma parte de la resistencia y manda al carajo a los regionalistas!
