Todo está saliendo ya mal. A la hora de redactar este artículo el Desgobierno Progresista nos facilita los siguientes datos falsos: 119.199 contagiados, 11.198 fallecidos y 30513 recuperados. Sin embargo, en España hay más de 3.000.000 de funcionarios de los distintos sectores que, al menos, parecen un enorme ejército (con muchos medios) para tumbar a esta “peste china” que está poniendo en su sitio a todo el mundo. El Desgobierno Progresista no es capaz de movilizar las enormes fuerzas públicas de este país mientras amenaza con expropiar las privadas vía 128 CE. Reclama más industria nacional al tiempo que deja tirados a los empresarios/autónomos. Ridículo.
Lo más cierto es que la “peste china” ha puesto al Desgobierno Progresista en su sitio. Ha destapado la inutilidad total de un Sanchez al que ahora, claro, no le basta con copiar y que ha colocado de Ministro de Sanidad a un licenciado en Filosofía. ¡Toma ya! Las medidas dicen tomarse en función de las directrices de un supuesto Comité de Expertos que nadie conoce (se desconocen absolutamente sus nombres, currículos y profesiones) aunque, por desgracia, lo que sí se conocen son sus profundas contradicciones: lo que vale un día no vale al siguiente y viceversa. Otro timo. Otra mentira. Ningún plan.
Una radiografía rápida de la Administración sería la siguiente. Sanidad. La «mejor sanidad del Mundo» ha saltado por los aires y si no se desmorona por completo es por el coraje individual de los profesionales sanitarios públicos y por el apoyo de una sanidad privada mucho mejor gestionada mientras el Desgobierno Progresista los condena al contagio con su total imprevisión e inacción. Exteriores ha dejado colgados a miles de españoles fuera de nuestras fronteras. Esto no es nuevo. Es una Administración que tal y como está montada no presta ningún servicio a los ciudadanos fuera de nuestras fronteras. Justicia. Cerrada a cal y canto a la espera de que el aluvión de demandas la sobrepase haciendo bueno su inveterado retraso (no te creas que están aprovechando para ponerse al día, no, será un suma y sigue terrorífico). Hacienda. Preocupada sólo por la recaudación del 1T2020, va a conseguir hundir la recaudación de los tres trimestres restantes. Nunca se ha visto mejor su cortedad de miras. Ciencia. Con dos infecciones graves por coronavirus a sus espaldas (sars y mers) uno se pregunta a qué se dedican estos señores. Trabajo. Los bandazos con los distintos ERTE –muchos sin resolver aún- y el abandono de empresas/autónomos ponen de manifiesto que desconocen de donde viene precisamente ese “trabajo” que tratan de regular y que van a acabar hundiendo. Industria. El parón decretado sin ningún plan ni fundamento mientras en Alemania, Francia, UK, USA, China, etc… siguen con la producción en marcha va a reventar el país. Educación. Parada. Sin comentarios. Se salvan aprobando, Interior y sobre todo Defensa, aunque no se entiende que no se haya movilizado completamente al Ejercito, Transportes y Agricultura. El resto de ministerios son inútiles per se.
Como se puede entrever, estamos ante una catástrofe administrativa, una catastrofe de lo Público, en toda regla, incrementada por los tejemanejes de las Autonomías, que deja bloqueada y mal gestionada una parte importatísima del PIB nacional haciendo imposible el desarrollo y la mejora de España. Así de claro. Sin embargo, el golpe asestado ahora por la “peste china” unido a la crisis de Deuda Pública que la misma traerá consigo constituye una gran oportunidad, siempre que la UE se muestre inflexible, para que vía elecciones se constituya un nuevo Gobierno con mayúsculas para reestructurar todo este desastre: desde la economía, que al final lo es todo, hasta la política que tiene secuestrada a la democracia española a través de unos partidos políticos donde sólo medran los inútiles y los -por consiguiente- mangantes y donde nadie responde ante los electores de su circunscripción por lo que en estas horas amargas nadie tampoco puede exigir responsabilidades ni levantar el teléfono y presionar a tú político, el de tú circunscripción, condicionando su reelección si no se moviliza, sino que lo único que puedes hacer –si te quedan fuerzas- es hacer un nuevo ridículo con la cacerolada de turno.
No a las Caceroladas, sí al fin del Confinamiento y sí a nuevas Elecciones.
