Con un año de guerra a nuestras espaldas, acaba de arrancar una campaña para el alto fuego y la paz en Ucrania que es un nuevo engaño fácilmente encajable, eso sí, en el buenismo instalado, a base de propaganda, en nuestra sociedad. Nos restriegan en los medios a todas horas los 150.000 muertos que la ONU estima entre ambos bandos y nos hablan, por un lado, del drama humano y económico que para todos supone esta guerra y, por otro, que Rusia no piensa aflojar y que ya ha anunciado que suspende su participación en el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III, que termina en 2026), aunque no lo abandona. Miedo y mentiras. Mentiras y miedo siguiendo el manual comunista de información.
Lo más cierto es que si queremos evitar el drama de verdad no podemos darle a Rusia ni medio metro y debemos seguir apretando –estamos apretando lo justito- no para romper Rusia lo que sin duda supondría un desequilibrio de inciertas consecuencias sino para quemarla en Ucrania y que ella misma decida soltar la presa como ya lo hizo en Afganistán en los 80. Cuanto más se dilate ese periodo, menos daño podrá hacer Rusia en el futuro. Además, sus vecinos y supuestos socios (China e India) pueden pasar de aliados a enemigos si Rusia se debilita lo suficiente y no van a tener las consideraciones que está teniendo el Mundo Libre: se la comerían por los pies si pudiesen.
USA que ya ha ganado esta guerra mundial (ver las entradas de este blog tituladas “La gran mentira sobre Ucrania” y “EEUU ya ha ganado la IVGM”) va a aprovechar para consolidar su liderazgo en todo el mundo y particularmente en una Europa que sabe que tiene que ir con los yanquis, aunque sean muy particulares, para evitar un comunismo que, en el fondo, todos sabemos lo que comporta. La guerra de Ucrania ha traído también una ‘desglobalización’ que pondrá fin a las transferencias económicas y de tecnología a países que han demostrado no ser de fiar porque ahora están con Rusia y que también nos obligará a proveernos de todo lo necesario por nosotros mismos y preferentemente desde el territorio patrio para poder mantenernos en el tablero mundial como un país independiente y competitivo.
Estoy de acuerdo en que para el mantenimiento del equilibrio Mundial Ucrania no puede ganar y Rusia no puede perder y que todo desembocará en una negociación y en un acuerdo de paz, supongo que auspiciado por la ONU para que la alargada mano de los EEUU no escueza, pero lo que sí tengo claro que a esa negociación debemos llegar lo más tarde posible para que sus resultados sean óptimos y equilibrados. Ahora Rusia mantendría todas sus pretensiones sobre el territorio ucraniano y se podría recuperar en 10 años. Sin embargo, si la guerra sigue unos años más, Rusia terminará por soltar Ucrania a riesgo de colapsar económicamente y perder territorio en la frontera china. Además, en cualquier caso, si la guerra continua Rusia tardará en recuperarse 20 años, 20 años de tranquilidad para todos.
Tened claro que Putin no va a apretar el botón rojo nunca porque sabe que ese sería el fin de Rusia, exactamente lo opuesto de lo que pretende el megalómano Putin. La única carta de Rusia es que el mundo libre se canse de apoyar a Ucrania y por eso tenemos que redoblar nuestra apuesta por Ucrania. Ya solo queda rematar la victoria.
