Estamos ante un linchamiento. No estamos ante un procedimiento sancionador ni siquiera de naturaleza administrativa (no te digo ya penal). Es el linchamiento de Luis Rubiales ordenado por SUMAR, con la aquiescencia de la PPSOE, impulsado por los medios de comunicación nacionales y ejecutado por el ejército de ‘charos’ apesebradas. Nada que ver con el procedimiento jurídico con todas las garantías que procedería en un Estado de Derecho lo que, a sensu contrario, nos pone sobre aviso de que en España no estamos ante un Estado de Derecho completo y plenamente instaurado sino ante un régimen autoritario gobernado por políticos que, cuando ven la oportunidad ora económica ora política, no se paran en barras y proceden como mejor les parece y sin arreglo a ninguna ley.
Sin embargo, la enorme presión ejercida sobre el Sr. Rubiales –independientemente de que tenga razón o no la tenga- se rompió al negarse a dimitir obligando a justificar jurídicamente la pretensión de destitución que nunca se basó en su impúdico comportamiento desde el palco sino en una pretendida agresión sexual sobre la jugadora Jenni Hermoso en la entrega de medallas posterior a la final del mundial femenino de futbol 2023. En este punto, aunque no se acaba la política –de ahí la suspensión de la FIFA- empieza el procedimiento administrativo y ya vemos que con toda la información disponible –aparecerá más- parece, prima facie, difícil acreditar siquiera una falta administrativa grave y por eso al TAD –que depende del CSD y, éste, del ministro de cultura en funciones, Iceta, que ya se ha posicionado a favor del linchamiento- ha solicitado que se le remita el expediente completo y no sólo aquellas pruebas incriminatorias dejando ver la actitud inquisitorial seguida hasta el momento por los imperantes y su séquito. El procedimiento judicial penal ni ha arrancado ni tiene pinta de arrancar porque para eso se necesita la denuncia de la jugadora que no se interpondrá porque aquí no existe agresión sexual de ninguna clase.
Todo parece apuntar a un ajuste de cuentas con Rubiales-Vilda y a una toma de control definitiva de la RFEF por parte del poder político aprovechando la patosada de Rubiales, instrumentando a la jugadora a través del sindicato FUTPRO, convenientemente subvencionado, para eliminar al presidente de la RFEF, al seleccionador Vilda (ambos se plantaron ante la rebelión de las jugadoras cuando pretendían hacer de la selección su sayo) y a todos aquellos que dentro de la federación molestan por no sujetarse al mainstream impuesto políticamente y por eso vemos como frente al mismo comportamiento de todos los federativos, unos son señalados y otros no. Así, por ejemplo, encontramos a Eduardo Bandrés, socialista nombrado tesorero de la RFEF por Rubiales –también socialista- tras la caída del polémico Ángel Villar y que no es sujeto de señalamiento de ningún tipo a pesar de haber aplaudido y apoyado a Rubiales. Y por eso también todas las anteriores tropelías del Sr. Rubiales fueron tapadas por ese mismo poder político a pesar de ser infinitamente más graves que lo denunciado ahora (las comisiones por la venta de la Supercopa a Arabia Saudita, la fiesta de trabajo en Salobreña, etc…).
Siguiendo este razonamiento, tenemos que la única vía disponible es la del TAD que tiene una papeleta complicada al resultar bastante evidente que no existe ninguna agresión sexual -único extremo denunciado ante el mismo- por lo que difícilmente podrá acreditarse la infracción muy grave por abuso de autoridad (76.1.a LD), que abriría la puerta a la buscada inhabilitación de Rubiales, sino más plausiblemente una sanción grave por actos que atenten a la dignidad o decoro deportivos, que resultará insuficiente para alcanzar esa ansiada inhabilitación. A mayor abundamiento, el TAD perdonó a Pedro Rocha, actual presidente interino de la RFEF, una inhabilitación de dos meses (por firmar una carta de apoyo a Villar en el proceso electoral que ganó Rubiales en 2017) porque supuestamente fue incapaz de notificarle la apertura de un expediente sancionador similar al que ahora se sigue contra Rubiales. En cualquier caso, la resolución administrativa del TAD podrá ser luego recurrida ante la jurisdicción contencioso-administrativa y ahí ya los tentáculos del poder político lo tienen mucho más difícil.
En definitiva, un caso importante porque lo que ahora le están haciendo a Rubiales nos lo pueden hacer a nosotros mañana patentizando que estamos mucho más cerca de un estado autoritario que ante un auténtico estado de derecho ya que, para ello, sólo necesitan de ‘la jenni de turno’ para iniciar la caza de brujas. En cualquier caso, Rubiales ha acertado al no sucumbir a las presiones y en llevar el asunto ante los tribunales única manera de poderse defender de una Administración opresora que no respeta la Ley y que sólo obedece a los imperantes y su séquito. Si eres un ciudadano y estás dentro de esa Administración, no te dejes arrastrar y defiende los derechos de tus compatriotas que son los tuyos, y si estas fuera, lucha. No dejes nunca de luchar.
