El triunfo de Javier Milei en las primarias argentinas supone una oportunidad para Argentina que puede dar un giro copernicano a su política económica si éste gana las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre. Pretende sustituir la socialdemocracia que en el fondo supone el peronismo y que ha llevado a Argentina a la ruina y devolverla a la senda del crecimiento (ha pasado del top 10 en los años 50, a ser hoy la 30ª economía del mundo, algo parecido a lo que le está sucediendo en España a cámara lenta). Milei propone darle la vuelta a la tortilla en un periodo de 35 años (objetivo 2060) con la siguiente receta:
1º/ Reducir el gasto público eliminando el gasto improductivo del Estado, con el objetivo a largo plazo de reducir el Estado a lo estrictamente necesario.
2º/ Sustituir el modelo actual de obra pública –donde radica uno de los principales focos de la corrupción política- por un sistema de “iniciativa privada a la chilena, donde el riesgo es asumido por los empresarios y la obra es pagada por los usuarios» gracias a las concesiones del Estado para su explotación.
3º/ Liberalizar el comercio, tanto interno como externo, eliminando el proteccionismo que solo hace que los ciudadanos paguen los productos más caros.
4º/ Flexibilizar el mercado laboral con el despido libre, aunque con protección de los trabajadores a través de un sistema de seguro de desempleo, y con limitaciones para los sindicatos (libertad de afiliación y limitación de mandato).
5º/ Bajar los impuestos, sobre todo las cotizaciones sociales.
6º/ Recortar las pensiones futuras, no las que actualmente se cobran, con una reforma que permita privatizar el sistema bajo un modelo de cotización privado.
7º/ Racionalizar la Administración, empezando por una reducción de los ministerios para después buscar ese ‘minarquismo’ al que aspira.
8º/ Desmantelar la deficiente política asistencial argentina, basada actualmente en el intercambio de bienes y servicios de primera necesidad por favores políticos, para dar paso a un estado del bienestar moderno y viable.
9º/ Privatizar las empresas públicas deficitarias en todos los ámbitos, incluida la sanidad y la educación, para dar paso a la libre competencia entre empresas privadas.
10º/ Eliminar el Banco Central que resultará innecesario cuando se adopte el dólar estadounidense como moneda de curso legal. Milei considera que, aunque perderá la baza de la política monetaria que lógicamente quedará en manos de la FED, evitará los juegos políticos con la moneda que han llevado a Argentina a la hiperinflación (130%, con 600 pesos por un solo dólar) reventando su economía.
La prensa española no ha tardado en criticar todo esto tildándolo de ultraderecha para arriba cuando, en realidad, es todo lo contrario: es una decidida apuesta por la libertad en beneficio de todos, frente a la actual socialdemocracia que solo beneficia a unos pocos. Es una apuesta por el ‘capitalismo para todos’ frente al ‘capitalismo de unos pocos’ que impone la socialdemocracia. Es una apuesta por opciones para todos en lugar de opciones solo para los que tienen apoyo político. Este, sin lugar a dudas, es el camino por el que deberá transitar cualquier país que aspire a una mayor libertad y a una mayor riqueza. Para el resto quedará lo que ya tenemos ahora mismo: que los imperantes y su séquito se lo llevan todo. Elijan.
