Resulta casi mágico ver como el anuncio de nuevos aranceles por la Administración Trump ha convertido en adalides del Libre Mercado a muchísimos políticos y a muchísimos países, desde Europa hasta China, que son arancelarios a más no poder desde el socialismo que los domina, con sus notas de intervencionismo, colectivismo y regulación exacerbada de todos los aspectos de la vida de las personas. («Somos, firmes defensores del libre comercio para lograr el desarrollo y la prosperidad de nuestros pueblos«, Pedro Sánchez dixit),
La Administración Trump no está creando los aranceles –que es lo que parece desprenderse del NODO informativo al que nos somete la PPSOE—sino que piensa asemejarlos a los que el resto de países ya tienen puestos a los productos y servicios norteamericanos. No están creando nada nuevo, sino que tratan de reequilibrar la situación. Chillan por la repercusión que tendrá esa nueva política comercial de Trump desde un mercado abierto y rico como el de EEUU. Nos hacen creer que el malo es Trump mientras ellos están en el Libre Comercio y no es cierto. Ellos son más arancelarios que Trump.
El Libre Comercio es el modelo que defiende el intercambio de bienes, servicios y capital sin ningún tipo de restricción ni barrera. Sin aranceles, cuotas de importación, restricciones a la inversión extranjera, etc… Lo malo es que necesita reciprocidad para funcionar. La realidad es que los países no son iguales y que ninguno practica el libre comercio puro: todos intervienen en sus mercados. La diferencia está en el nivel de intervención: una cosa es no reventar a tus propios productores y otra muy distinta es tenerlos adocenados. ¿Se necesita intervención? Sin duda, pero ésta debe ser la más baja posible. Y también debe ser paralela a la que mantienen terceros países con nosotros, justo lo que busca la Administración Trump. Que no te engañen: nadie apuesta por el libre mercado puro y todos tienen montadas muchas barreras.
Para empezar, la UE está podrida de barreras respecto a terceros países y, lo que es peor, dentro de lo que se suponía el Mercado Único. Mentiras y más mentiras de la PPSOE y de la UE. España y la UE están trufadas de subsidios y ayudas del Estado para proteger o incentivar determinados sectores económicos. Están trufadas de precios controlados, de límites a la participación en empresas, de oligopolios, de regulaciones de todo tipo para controlar los mercados empezando por el laboral. Asimismo, España y la UE tienen Acuerdos Bilaterales para regular las relaciones comerciales con terceros países. ¿Cómo se pueden señalar los aranceles Trump cuando la UE está llena de barreras incluso internas?
Necesitamos, antes de hablar de USA, conformar un auténtico mercado único dentro de la UE. Eliminar las barreras internas que aún fragmentan la economía de la UE podría elevar su PIB un 5% o lo que es lo mismo ganar 814.000M€ de actividad. En sectores como la sanidad, el derecho, las profesiones liberales o el ecosistema digital el potencial es enorme porque aún están sometidos a barreras que lastran su productividad. Otro tanto ocurriría con el mercado de capitales, la contratación pública, la energía y las emisiones, toda vez que se han reducido un 30% desde 1990 en la UE. La reducción de la carga regulatoria liberaría, por sí sola, muchos recursos empresariales.
Necesitamos más libertad y menos trabas para avanzar en competitividad y crecimiento. Subir los aranceles a USA sería como pegarnos un tiro en el pie. Según la OMC, el arancel promedio europeo es del 2,7%, frente al 2,4% de USA lo que ha supuesto más de 20.000M€ para las arcas europeas, entre 2018 y 2024, a costa de las empresas americanas. Tenemos que equilibrarnos con USA y no desafiarles. La elección entre el bloque USA y cualquier otro bloque está más que clara. Si queremos de verdad libre comercio, tengámoslo con USA y no con China o Rusia que son modelos totalitarios disfrazados.
USA quiere restablecer el equilibrio y Trump ha paralizado, por 90 días, la imposición de los nuevos aranceles a aquellos países que se avengan a negociar y no suban los suyos a los EEUU. Más de 75 países han llamado a USA para negociar y de ahí nace esa pausa de 90 días y aranceles del 10% durante ese periodo. La guerra comercial no va con nosotros, sino con China, el país más tramposo del mundo. Esto es lo que ocurre en realidad. Céntrate.
