Termina el pontificado del 266º Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, el Papa Francisco, que arrancó el día 13.03.2013 y terminó el pasado día 21.04.2025, tras 12 años de mandato, lo que equivale a tres legislaturas de las nuestras. La recensión de sus obras la tenéis en los medios de comunicación. A mi modo de ver, no ha cambiado nada y por eso aquí encontraréis una reflexión para el futuro.
¿La Iglesia y el Papa deben dedicarse a hacer política o apostolado? ¿Deben ocuparse de los asuntos de Dios o de los del César? Estamos, para empezar, ante la multinacional más antigua del mundo, en la que todo es política. Ahora mismo, en el Vaticano, se desarrolla una lucha política de poder entre sus distintas facciones para que nombren Papa a uno de los suyos. Cambian favores, pagan otros, y prometen de todo para conseguirlo. El Pueblo Fiel no pinta nada, igual que para los políticos. La bonhomía de los candidatos tampoco cuenta.
Como todo es política en la Iglesia Católica Apostólica y Romana, la tarea pastoral desarrollada por cada Papa también es, desde hace demasiados años, política. Esos discursos a favor de los desfavorecidos y olvidados son solo discursos políticos. No te confundas. El giro a la izquierda del Papa Francisco fue otra forma de no perder el paso en un mundo cambiante donde todos los políticos quieren estar y brillar. El apostolado se acabó con los Apóstoles. Al igual que las grandes multinacionales se apuntaron a lo ‘woke’, la Iglesia está dispuesta a lo que sea para seguir en el ‘candelabro’. Les da igual el producto a vender, la cuestión es vender. Se han convertido en mercachifles. Ya no son pescadores de hombres, sino de merluzos.
En España, el gobierno al tiempo que declaraba que somos un país aconfesional decretaba varios días de luto por el Papa Francisco. Es la misma estrategia: se trata de estar y brillar con lo que sea, incluso si se da de bofetadas con tú propio credo. De esta manera, el credo que nos quieren imponer a todos es el Credo de los Hermanos Marx: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”. Se vale todo. En este sentido, se alzan voces diciendo que este periodo aperturista ha sido muy positivo para la Iglesia Católica y que deberían seguir por el mismo camino… a ninguna parte.
¿Qué le interesa a la Iglesia? Sinceramente creo que a la Iglesia le interesa replegarse sobre sí misma y volver a los principios cristianos, dejarse de conchabeos con la política y aplicarse a las obras de misericordia corporales y espirituales, empezando por dar de comer al hambriento y de beber al sediento. La Iglesia actualmente es un gran cascaron vacío, podríamos decir que es la Iglesia Vaciada. Tienen mucha gente alrededor al calor de la política, pero tienen a muy pocos dentro al calor de su credo. Tan pocos, que está al borde de derrumbarse. Las procesiones llenas y las iglesias vacías.
La Iglesia tiene que predicar con el ejemplo. ¡Hagan justicia al débil y al huérfano! ¡Hagan justicia al pobre y al necesitado! ¡Libren a los débiles y pobres, y defiéndanlos de los malvados! La Iglesia no tiene que conciliar nada: tiene que ir por derecho con su mensaje y pescar hombres, en lugar de venderse a los políticos y a la mercadotecnia. Jesucristo echó a los mercaderes del templo y la Conferencia Episcopal Española está encamada con ellos.
Eso de una institución para los pobres, es un cuento chino. La Iglesia más que nada, ahora, es oropel. El giro a la izquierda es otro intento de coger aire en un viaje a ninguna parte. Habladle a los hombres. Tened un discurso cristiano claro y sencillo, y cumplidlo. Abandonad la política y, sobre todo, a los políticos. En verdad os digo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un político entre en el Reino de los Cielos. Aplicad los Mandamientos. Sed firmes y edificad la nueva Iglesia sobre piedra. Cualquier otra cosa será en vano. Al resto, a los expulsados de la Iglesia por su vacuidad y fariseísmo, y a los que nunca les atrajo el Hecho Religioso os pido que hagáis el bien y no miréis a quien. A la Iglesia le deseo suerte con el nuevo Papa.
