Tras tres años de ajustes parece que la Argentina de Milei empieza a ver resultados. En 2025 experimentó una recuperación significativa –tras la contracción del 24– y el crecimiento del periodo (4,4%) parece consistente apoyado en las exportaciones, la inversión y la corrección de los desequilibrios acumulados. Las principales agencias auguran un crecimiento por encima del 3% para 2026 lo que significaría encadenar tres años de expansión. Sectores como la agricultura –que supone un 16% del PIB y un 58% de las exportaciones– y el petróleo se están comportando muy bien, mientras la liberalización y el plan RIGI impulsados por Milei han desatado una oleada de inversión.
La entrada de dólares fortalece las reservas del Banco Central, alivia la presión cambiaria y favorece la desinflación. Argentina cerró 2023 con una inflación acumulada del 211,4%, empero en 2024 bajó hasta el 117,8%. Ya en 2025, cayó hasta el 31,5%, la más baja en ocho años. La estabilización macroeconómica se apoya también en las exportaciones con superávits históricos en 2024 (18.899M$) y 2025 (11.286M$). Asimismo, la subida de los precios del petróleo está ayudando a Argentina a mantener ese superávit comercial este 2026. Por otra parte, la cartera de proyectos energéticos y mineros respaldada por el RIGI sostendrá ese crecimiento a medio plazo.
Otro de los ejes del cambio está en el saneamiento de las cuentas públicas. Milei consiguió en 2024 un superávit primario –sin tener en cuenta los intereses– del 1,8% del PIB y uno financiero del 0,3% del PIB. Todo gracias a recortar un 30% el gasto público a base de eliminación de subsidios y de paralizar las transferencias a las provincias. En 2025, los superávits fueron del 1,4% del PIB y del 0,2% del PIB, respectivamente. Este 2026, el FMI estima un superávit presupuestario de entre el 1,3% y el 1,8% del PIB. Por otra parte, el mercado laboral ha sufrido a consecuencia del ajuste de personal en el sector público y el desempleo subió al 7,5% en 2025, sin embargo, empieza a mejorar en 2026.
Todos esos datos confirman que la receta económica de Milei, siguiendo la ortodoxia económica, va dando sus frutos gracias al ajuste fiscal, a la liberalización de sectores y precios, y a la estabilización monetaria. El recorte del gasto público también incluyó una disminución en los subsidios energéticos, el congelamiento de la obra pública y la reducción tanto del empleo público como de las transferencias a las provincias. Ahora tratan de reducir los costes de transacción para la inversión privada para atraer más capital extranjero, sobre todo hacia el yacimiento de Vaca Muerta y hacia el sector minero. Para ello, el gobierno Milei ha reforzado la seguridad jurídica, eliminado los controles de precios, liberalizado el mercado laboral, privatizado muchas empresas públicas y, sobre todo, ha simplificado los trámites burocráticos. El resultado: la prima de riesgo ha bajado de 3.000 puntos a 560 (2024).
Finalmente, el Banco Central Argentino, consciente de que la inflación siempre es por causas monetarias, mantiene una emisión cero de moneda y el control del exceso de pesos con la paulatina retirada de sus pasivos remunerados. En definitiva, que la recuperación económica de Argentina no es ningún milagro, sino que responde a una política ortodoxa en lo económico basada en la liberalización de los mercados, el control del gasto público y la reducción tanto del sector público como de la burocracia, frente a las políticas populistas del pasado peronista que colapsaron el país. Que no te engañen. No es fácil, pero se puede hacer.
