La entrevista en TO a Jordi Aragonés, secretario de Formación, Estudios y Programas de Alianza Catalana –el partido de Silvia Orriols– que amenaza con hacer pupa a los partidos nacionalistas de toda condición en las siguientes elecciones municipales y autonómicas, y quizá también en las europeas, precisó alguno de sus postulados y, sobre todo, advirtió de la existencia de la PPSOE –algo que muchos no tienen claro todavía— al señalar que tiene la misma opinión acerca del PP y del PSOE porque aprueban las mismas políticas y tienen la misma corrupción, por lo que ninguna mejora puede esperarse de ellos. ¡Bingo!
Apunta que no se presentarán a las elecciones generales y que, solo sí pueden, se presentarán a las europeas. Su prioridad es Cataluña. No les preocupa de donde vengan sus votos, del independentismo o de cualquier otra parte, porque el partido será lo que defina su programa electoral. Observan que una parte importante de la población en Cataluña prefiere la restauración del Estado Catalán antes que la locura proinmigracionista que patrocina el socialismo español: desde el PSOE y los Comunes, pasando por JxCat y ERC, hasta llegar al PP. ¡Otro bingo! El retroceso de los demás partidos independentistas lo achacan a su traición al procés en 2017. No quieren ni oír hablar del ‘consenso catalanista’ porque eso siempre conduce al Régimen de la PPSOE. Las políticas de la PPSOE ya no conectan con el electorado por cosas como la vivienda o la inmigración. En ese sentido, rechazan los decretos de control de precios porque siempre han sido un desastre. Manipular el mercado no funciona. ¡Otro bingo más!
Declaran abiertamente su cercanía a Milei, Trump e Israel. Comparten su nacionalismo y la concentración de esfuerzos en el interés particular de sus respectivos territorios. Trump ha pasado de preocuparse únicamente por los intereses empresariales de la élite del país, a preocuparse de mantener la industria americana dentro del país en interés de todos, incluida la clase trabajadora empobrecida por la desindustrialización. Les une su preocupación por el mundo occidental y la democracia liberal y su rechazo a una inmigración descontrolada. Ven a la inmigración como una amenaza para el futuro de Cataluña porque diluye la presencia del idioma catalán en la sociedad; porque les obliga a competir por los mismos recursos (los servicios públicos pensados para 6M de habitantes atienden a más de 8M); y porque genera un problema económico al presionar los salarios a la baja por su baja cualificación. Anticipan que la solución que proponen –moratoria, análisis de quienes hayan entrado ilegalmente y centros de refugiados en terceros países— será la que aplique la UE dentro de poco.
Respecto a Europa consideran que sus regulaciones excesivas, sus burócratas alejados de la realidad, la locura del ecologismo banal, las políticas antinucleares y las políticas de inmigración masiva, entre otras, están destruyendo Europa y su industria, por lo que apuntan que esa no es su idea de Europa. Su europeísmo, ahora mismo, termina en los 100.000 M€ de exportaciones catalanas que están interesados en incrementar. ¡Es un bingo tras otro!
En clave nacional, a pesar de ver a VOX como un partido nacionalista, consideran que no podrán entenderse porque son dos nacionalismos que chocan entre sí. Tachan a VOX de afrancesados y jacobinos al ser extremadamente centralistas y señalan que una cosa es la opinión pública y, otra, la opinión publicada. Muchos medios, y la gente que publica en ellos, están al servicio de la PPSOE porque la mayor parte de los medios están concertados con dinero público. La opinión que se publica es, en realidad, la opinión del poder político de la PPSOE. ¡Rebingo!
Alianza Catalana tiene valor. Tiene valor político porque acierta en muchos de sus postulados, no renuncia a llamar a las cosas por su nombre y rompe el consenso y el buenismo con que la PPSOE te obliga a comulgar con ruedas de molino sin que puedas criticar nada. Tiene valor político porque ha venido para quedarse y obligará a los satélites tribales de la PPSOE a cambiar sus políticas si no quieren verse desplazados por un electorado harto ya de tantas zarandajas. Y tiene valor político nacional porque va a ayudar a VOX –sin pretenderlo—a sacudirse la etiqueta de ultraderecha que le ha colocado la PPSOE para que la gente les tenga miedo. Ese miedo se va a disipar en cuanto vean a Alianza Catalana remar a favor de la gente con postulados muy cercanos a VOX, en lugar de a favor de los políticos de la PPSOE con sus chorradas.
