Si ayer comentábamos que Andorra es un ejemplo a imitar en lo que a gestión pública e impuestos se refiere, hoy tenemos que señalar que España no sólo es un mal ejemplo en esos dos campos, sino que la respuesta que da a los ‘youtubers‘ que, sin disimulo, declaran que se van a Andorra porque quieren pagar menos impuestos, parece más propia de un país totalitario que de un país como España. Y es que la AEAT acaba de responder prometiendo “mirarlos con lupa” para “regularizarlos y sancionarlos” en cuanto les pillen, amenazas veladas más propias del paraíso comunista que tuvo que construir El Muro para que no les escapara el personal a la Europa democrática. Ahora como entonces, la respuesta correcta es una gestión pública que haga atractivo el país para vivir y no barreras o amenazas para que los ciudadanos puedan elegir libremente y se cuiden de abandonarlo.
Fiscalmente, la vigilancia de la AEAT de centrará en tres factores. El primero será el de la vivienda sobre la base del Art. 4 del Convenio de Doble Imposición entre España y Andorra por el que se «considerará residente exclusivamente del estado donde tenga una vivienda permanente a su disposición«, primer hito con el que determinar si la persona en cuestión es residente fiscal en Andorra o solo lo aparenta. Es decir, que cualquier persona que quiera ganar la residencia fiscal andorrana, lo primero que tendrá que hacer será contar con una vivienda permanente en Andorra a su disposición. La AEAT sabe que de las 77.543 censadas en Andorra, el 58% son extranjeros y 26.558 de ellos son españoles que tienen que adquirir una casa en Andorra y mantenerla en un mercado inmobiliario caro y con problemas de oferta.
Superado lo anterior, el aspirante se enfrentará al segundo factor comprobando que el CDI indica que se «considerará residente exclusivamente del estado con el que mantenga relaciones personales y económicas más estrechas«, concepto jurídico indeterminado con el que los inspectores podrían reubicar el territorio de aplicación de la normativa fiscal por lo que, quién quiera ganar y mantener la residencia fiscal andorrana, no podrá luego tener el centro de sus intereses económicos en España, algo complicado para ciudadanos españoles cuyas relaciones económicas se mantengan fundamentalmente en y con España que deberán, en su caso, concentrar sus posiciones financieras en Andorra y abrir un componente internacional en sus intereses económicos para impedir la aplicación del CDI en este punto.
El tercer factor es una regla objetiva de aplicación en estos casos de expatriación y es que, el que pretenda ser residente fiscal andorrano, no podrá pasar en España más de la mitad del año, más de 183 días, so pena de perderla y convertirse en residente fiscal español para lo que la AEAT controla este aspecto de manera sorprendentemente eficaz (que se lo digan a Shakira y a Jorge Lorenzo). La AEAT controla ese sumatorio de 183 días en España a través fundamentalmente de las relaciones personales que se analizan desde dos perspectivas: las relaciones familiares y de amistad, y a través de las RRSS. En las relaciones personales prima la pareja por lo que establecida la relación no pegaría que uno resida en España –ya no te digo si existen hijos y demás- y el otro en Andorra. En esos casos, la AEAT te sigue y acaba por desvelar la verdad, contabilizando los días que pasas en España. Por otro lado y en el mismo sentido, la AEAT se sirve de las RRSS y de programas como Osint, un método de investigación en fuentes abiertas, que permite rastrear los movimientos de una persona a través de los metadatos de las fotos y actividades publicadas con los que se puede acreditar una estancia en España superior a esos 183 días, lo que convierte a cualquier persona, objetiva y automáticamente, en residente fiscal en España pasando a tributar aquí por su renta mundial.
En definitiva, que la solución está en una gestión pública responsable que permita disfrutar de los servicios necesarios al menos coste posible lo que permitirá bajar los impuestos y atraer a personas a nuestro mercado en lugar de lo que se está haciendo hasta ahora por el PPSOE.
