Al hilo de la Renaulution que se acaba de presentar -el nuevo plan estratégico lanzado por el grupo automovilístico Renault para volver a la rentabilidad- se me ha ocurrido escribir estas líneas y ahora veréis el porqué.
De un lado, tenemos a las compañías mercantiles, grandes y pequeñas, y en general a todos los negocios que incesablemente están buscando cómo sobrevivir, particularmente ahora en un momento tan difícil, y vemos que para lograrlo no les duelen prendas y se plantean los cambios que sean necesarios para poder aportar valor a la sociedad con sus productos o servicios. El caso de Renault me parece paradigmático. Un gigante de la automoción que cuanto más crecía más perdía y que, para evitar su quiebra, acaba de fichar a un nuevo consejero delegado, Luca di Meo -que ya en SEAT hizo un trabajazo- y que ahora en Renault, en muy pocos meses, ha presentado un plan estratégico revolucionario. Va a darle la vuelta a la trayectoria histórica de un gigante multinacional para poder seguir en el Mercado como una empresa rentable, única manera de hacerlo. Dicho plan arranca con el cambio de la concepción misma del grupo empresarial -pretende pasar de fábrica de coches con tecnología a tecnológica que fabrica coches- y con una «estricta disciplina de costes« (objetivo: ahorrar 3.000M€ en 2025) para, paralelamente, reestructurar el negocio reduciendo unas partes (las fábricas, los empleados, las plataformas, los motores y hasta los volúmenes de producción) para poder aumentar otras (la ingeniería, las líneas de producto y los mercados) y poder así ser rentables y, por lo tanto, fuertes en un mundo cada vez más competitivo.
De otro lado, nos encontramos a nuestras incontables Administraciones Públicas, Estatales, Autonómicas y Locales, que no sólo no aportan valor de ningún tipo sino que se dedican a dilapidar las rentas que exaccionan a los sufridos y exhaustos contribuyentes que tienen que ver, impotentes, como una parte importante de sus ganancias se dilapidan en proyectos y causas que no aportan nada a la sociedad y como cada vez se paga más y se recibe menos de un sector público diseñado a mayor gloria de los políticos. En realidad, el actual sistema en España solo funciona para los partidos políticos y su legión de acólitos, bien directos (colocados) bien indirectos (negocios al calor de lo público y del tráfico de influencias y de la información privilegiada) de forma y manera que cada vez sea más difícil ganar dinero de manera libre porque la Administración lo invade todo y sólo deja operar a quienes le rinden pleitesía de ahí la creciente corrupción que, de mantener este sistema, necesariamente irá a más.
España vive un momento Renault porque está arruinada y maltrecha y la UE no piensa soltar el dinero incondicionalmente por lo que, lo queremos o no, va a tocar reinventarnos y la cuestión entonces es ¿vamos a dejar que los actuales partidos políticos reinventen algo? Cuando ahora más que nunca, si cabe, se ha puesto de manifiesto toda su inutilidad y la falsa fortaleza de un sistema carísimo que no podemos mantener. No nos engañemos, nuestros políticos por lo general son unos pardillos que no han ganado un duro fuera de la política y que, por lo tanto, no pueden arreglar algo que desconocen y no pueden entender. Este es el principal motivo por el que la inmensa mayoría de nuestros gobernantes se encomiendan al partido que les cubre y soluciona sus problemas, sin importarles absolutamente nada la sociedad de la que provienen. Es decir, que con los actuales políticos, especialmente los del PPSOE, la tarea pendiente de renovación de España resulta poco menos que imposible.
Así las cosas, se me antoja imprescindible que aparezcan nuevas iniciativas políticas cuyo principal activo sea precisamente el no haber estado nunca en política y el haber estado en empresas de diversos tamaños y sectores para poder diseñar un plan de reestructuración para España (Españolution) sobre la base de cambiar la concepción misma de este país (ver Otra Idea de España), de introducir una estricta disciplina de costes y de confiar en personas de perfil técnico para poder construir, entre todos y de una santa vez, el país moderno y próspero que nos merecemos.
