Ya han pasado tres años desde que se implantara como obligatorio el registro horario en las empresas (12.05.2019) con la modificación del Art. 34.9 ET, para garantizar ese registro diario de la jornada de los trabajadores, a los efectos de que la Inspección de Trabajo pudiera controlar tanto esa obligación como la existencia de horas extra no declaradas e impagadas para sancionarlas con multas, que es el objetivo final de este gobierno franquenstein (ver la entrada “El TJUE establece la obligatoriedad de registrar la jornada laboral”).
Sin embargo y según la EPA, cada semana en España se realizan 6,6M de horas extraordinarias semanales que ascienden a 27M de horas extra al mes, calculando que el 44% de las mismas no se remuneran. Así, en el IT2019, se registraron 2,636M de horas extra sin pagar a la semana mientras que, en el mismo periodo de 2022, se han registrado 2,888M de horas extra semanales sin pagar lo que confirma una tendencia al alza que también se aprecia en las horas extra pagadas, que han pasado de los 3,042M de dicho IT2019 a los 3,754M del IT2022. La actuación inspectora sobre horas extra está prevista en el Plan Estratégico de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) 2021-2023 para luchar contra los comportamientos infractores de la normativa en materia de tiempo de trabajo y contra los incumplimientos en materia de jornada y descansos y contra las horas extraordinarias no declaradas ni pagadas. No obstante, el Sindicato de Inspectores de Trabajo y de la Seguridad Social apunta a que si bien ese registro horario ha facilitado el cerco de las horas extra, muchas PYMES no tienen medios para llevar un registro horario que no sea en papel.
En este contexto, llega ahora un nuevo anuncio de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de que prepara un «algoritmo» para controlar esas horas extra no pagadas que presentan una tendencia al alza y han aumentado en 0,3M de horas desde que se implantara el registro horario obligatorio. La nueva estrategia pasa por controlar informáticamente a través de «indicios» el volumen de horas extra que las empresas tienen ocultas y no declaran, en función de parámetros como el tamaño de la plantilla y el volumen de negocio, abriendo la puerta a levantar actas automatizadas y objetivadas cuando se sobrepasen los estándares que marque el Ministerio independientemente de lo que en realidad suceda en el caso concreto de cada empresa.
Lo más cierto es que existe una tendencia clara a aumentar la carga fiscal tanto a empresas como a trabajadores independientemente del ciclo económico lo que está ahogando a nuestra economía (ver la reciente entrada “Las cotizaciones sociales un factor clave para el desempleo”) y este nuevo algoritmo para controlar esas horas extra no pagadas se mueve en esa línea de «modularización del sistema», que lleva a las Administraciones Públicas a garanztizarse unos ingresos con independencia del ciclo económico que viva cada empresa/autónomo, a los que la AEAT y el INSS señalarán lo que deben pagar y cotizar respectivamente, independientemente de lo que hayan producido, lo que sin duda resulta mucho más cómodo para la Administración empero que escindirá a los mismos en dos categorías: los que estén por encima de la marca/módulo que establezcan esas Administraciones, que vivirán muy cómodos con este sistema (en el fondo es un módulo), y los que estén por debajo, que se arruinarán y tendrán que cerrar. Se nos viene… la locura fiscal.
