El ‘Bienestar del Estado’ no descansa y el latrocinio se concentra en las casas vacías y en los coches en los que huyen del mundanal ruido los sufridos contribuyentes. Pere Navarro, el sheriff de Nottingham de la DGT, no solo pone en las carreteras a todos los ‘efectivos de verde’ para sacarle los cuartos a la ciudadanía sino que no contento con eso anunció en los medios que el próximo 2024 implantarán peajes en las autovías españolas «por imposición de Bruselas» y en aras de la seguridad vial. Está claro que para dar sablazos los politiquillos no necesitan de grandes Pactos de Estado y el acuerdo siempre fluye dentro de la PPSOE.
Sin embargo, esa PPSOE necesita de un brazo de ejecutor para poder robar en los caminos y lo encuentra en una Guardia Civil que, en 1844, fundara el Duque de Ahumada precisamente para lo contrario: para velar, sobre todo, por la seguridad de los caminos. Su lema, “el Honor es mi Divisa”, ya no se aplica, ni tampoco sus principios –a pesar de que ellos mismos insisten en que no son palabras huecas sino algo que el guardia civil asume y hace propio- particularmente el espíritu benemérito, esto es, benefactor, que hace bien a los demás, considerando las necesidades del prójimo por encima de las de uno mismo. En abierta contradicción con todo lo anterior y con honrosas excepciones, lo que vemos los ciudadanos son guardias civiles emboscados en esos caminos, ora literalmente ora tras aparatejos electrónicos, a la caza del ciudadano presumiendo de todo tipo de artefactos con los que asaltar al ciudadano que quiere circular libremente por su país. La colocación de los mismos no obedece a ningún espíritu benemérito –como hacen, por ejemplo, en Portugal- ni a la seguridad vial sino al espíritu recaudatorio que los lleva a esconderse en aquellos lugares en los que es probable que el ciudadano medio se despiste y caiga en su trampa recaudatoria. Patético. Patético por parte de quienes ordenan hacer esas canalladas y patético también por parte de quienes obedecen unas órdenes que contravienen los principios que ha jurado respetar.
En este contexto de asalto constante a la ciudadanía, Navarro asegura que “Bruselas nos exige, poner peajes; nos dice el dinero que os estamos enviando no es para conservación y mantenimiento de carreteras, es para otras cosas, con lo cual tenéis que poner peajes como una exigencia si queréis recibir más dinero«. Luego es una cuestión de dinero -que no sabemos dónde irá- y no de seguridad vial. Frente a esta tomadura de pelo, la Fiscalía ha analizado la actividad judicial de 2022 en el ámbito de los delitos contra la seguridad vial (Arts. 379 a 385 CP) señalando que: (i) se incoaron 137.406 procedimientos (un 9,1% más respecto de 2021), cerca ya del récord de 2011 con 140.650 procedimientos; (ii) que el 75%, en números redondos, se sustancian por el cauce de juicio rápido (con un 90% de conformidad), y (iii) que, por vez primera, se superaron las 100.000 condenas (66.231 privaciones del derecho a conducir, 1.612 pérdidas judiciales de vigencia del permiso, 76.000 multas y 25.485 trabajos en beneficio de la comunidad). No obstante, la propia Fiscalía destaca como el delito por exceso de velocidad «se trata de una modalidad delictiva residual, que no llega al 1 por ciento del global de los delitos contra la seguridad vial«, con 9.700 sentencias de condena (un 10,2% más), mientras los problemas reales se centran en la conducción bajo la influencia del alcohol y/o drogas (con 59.461 condenas, un 8,5% más) y en la conducción sin permiso (38.383 condenas, un 12,4% más).
El sheriff de Nottingham de la DGT y todos los medios de comunicación nos siguen vendiendo lo de la velocidad y la necesidad de radares para la seguridad vial cuando es totalmente falso. Por eso cada vez nos roban más mientras cada vez hay más accidentes en la carretera. Ahora quieren dar un nuevo salto en la recaudación e instituir un robo generalizado a través de peajes en las autovías que ya pagamos y mantenemos con nuestros impuestos… ¡Disfruten de la PPSOE y sus impuestos en cascada!
