Mientras HAMÁS masacra a los judíos, la AEAT masacra a los españoles con más de 40 subidas de impuestos y la mayor recaudación de nuestra historia que hace que éstos superen en un 50% el promedio de la UE de esfuerzo fiscal, esto es, la relación entre lo que pagan al erario público respecto de su capacidad económica. Estos son los datos del IEE que colocan a España en el puesto 34 de 38 países por competitividad fiscal. Justo lo contrario de lo que nos venden a través de los medios de comunicación, igual también que con HAMÁS.
La suerte, como siempre, va por barrios, y CCAA como Madrid son más benevolentes sin dejar de ser caras -superando incluso a Vascongadas en el Índice Autonómico de Competitividad Fiscal- gracias a 20 rebajas fiscales y a reducir en medio punto todos los tramos del IRPF, mientras en el lado opuesto tenemos a las CCAA más socialistas como Cataluña, Valencia, Asturias, Aragón y Extremadura. Esa competencia fiscal entre CCAA permitir cotejar el resultado de las distintas políticas presupuestarias a lo largo del tiempo y su traducción en la creación de riqueza y empleo, dejando claro que mayor libertad y menores impuestos se traducen directamente en mayor empleo y mayor riqueza, como lo demuestra la CCAA de Madrid. No obstante, el discurso político no para de hablarnos del cuento de la ‘armonización fiscal con Europa’ que es de todo punto falso porque, por ejemplo, el tipo marginal máximo medio del IRPF en Europa es del 42,7% mientras en Madrid, la CCAA más barata de España, es del 45%. No paran de engañarnos para seguir subiendo los impuestos lastrando de forma sustancial tanto la competitividad nacional como el poder adquisitivo de los contribuyentes.
Ya no hay ninguna duda acerca de que España es uno de los países más caros a nivel impositivo de la OCDE, manteniendo impuestos sangrantes como Sucesiones y Donaciones (ISD) o Patrimonio (IP). Por eso precisamente observamos que, cada vez con mayor frecuencia, se producen salidas de España no solo de gente activa (empresas y autónomos) sino también de gente pasiva (jubilados) que eligen otros territorios donde el Estado no se dedique sistemáticamente a robar a los ciudadanos. Esto, sin embargo, no tiene pinta de haber terminado porque tanto la disparatada Deuda Pública y la ‘carbonización’ de las Pensiones -lo más tóxico de nuestro sistemita- como la financiación autonómica para pagar el sillón de Sánchez en la Moncloa, se traducirán, a buen seguro, en nuevas subidas impositivas para intentar sufragar un Gasto Público tan desmedido como improductivo. ¡Despierten!
