En los USA –que son, en el fondo, los que mandan en España a la PPSOE- la mayoría de los ciudadanos suspende la gestión de Biden que ha disparado la inflación hasta llegar al entorno del 10% gracias a una FED entregada a imprimir dinero a mansalva para que el Gobierno Federal pudiera gastar muy por encima de sus posibilidades sin preocuparse de las consecuencias que para la ciudadanía tiene ese ‘dinero gratis’.
En el mismo sentido, los datos en España son malos porque estamos un 4% por debajo de la producción anterior a la pandemia. Lo que hace saltar las alarmas en USA –que están un 2% por debajo de los niveles de actividad prepandemia- aquí se valora como que nuestra economía va como un cohete. No obstante, hay una evidencia demoledora: cada vez que suben los impuestos toda la economía se comporta peor. De esta manera la desigualdad no solo no se controla, sino que avanza. Cada vez que aumentan los impuestos directos, la recaudación relativa obtenida baja como también lo hace la inversión y después el crecimiento. En definitiva, económicamente hablando, cuanto más dinero gasta el Estado, menos riqueza puede crear el mercado. Así de simple.
Lo importante, en consecuencia, es el crecimiento económico. Los impuestos de tipo único, llamados ‘de tarifa plana’ o ‘flat tax’ se han demostrado herramientas muy útiles para generar crecimiento económico y están siendo adoptados tanto por numerosos Estados Americanos, así como por Rusia y por decenas de países emergentes y se están empezando a ver en la UE (Hungría). La otra clave está en reducir el déficit y la deuda y eso solo puede darse en escenarios de crecimiento económico. El equilibrio presupuestario es difícil de alcanzar en otros escenarios.
En USA están criticando la brecha de déficit abierta por la Administración Biden con un gasto público del 33% del PIB y unos ingresos fiscales del 27% del PIB. Empero los americanos tienen claro que el gasto público no crea riqueza, que cuanto más dinero gasta el Estado, menos riqueza crea el Mercado, que cuento más gasta el Estado, más dinero acaba en manos de los políticos que luego lo gastan sobre todo siguiendo sus caprichos e intereses. Los americanos saben que tienen que acabar con esa brecha reduciendo el gasto público y no aumentando los ingresos (subiendo impuestos) y por eso la reelección de Biden está muy comprometida.
En España, sin embargo, el electorado, en lugar de ser consciente de esas ‘verdades económicas’, sigue escuchando el eslogan fácil y la promesa infundada sin entender que la prosperidad no llega castigando impositivamente a unos pocos sino facilitando que todos estemos mejor con impuestos bajos, flexibilidad laboral y programas de gasto público eficientes y sin burocracia. Esa es la única receta económica que de verdad funciona y funciona en los cinco continentes.
