Sorprende el escándalo que se ha formado en muchos trabajadores sindicados, que no sindicalistas, tanto de UGT como de CCOO, cuando vieron hace unos días que esos mismos sindicatos a los que están afiliados y a los que abonan su cuota sindical para que defiendan los intereses de los trabajadores, decidieron hacerle el caldo gordo al gobierno y al ministro Puente y desconvocaron la huelga de trabajadores de RENFE prevista para el pasado lunes 17.03.2025. Su mayoritario peso sindical hizo que el gobierno le ganara la partida a los trabajadores de RENFE, a pesar de que otros sindicatos más pequeños continuaron y continúan luchando.
La movilización no prosperó, salvo en casos puntuales, pero sí lo hizo la fuga de afiliados desde el sindicato vertical formado por la UGT, CCOO y la CEOE –siempre alineados con los intereses del gobierno—hacia otros más pequeños como el Sindicato Ferroviario o la Comisión General de Trabajadores (CGT) que sí mantuvieron el pulso y la huelga para intentar defender los derechos adquiridos de los empleados de RENFE con ocasión del traspaso de los ‘Rodalies’ a Cataluña.
Las continuas cesiones a Cataluña para mantener el gobierno en manos de Sánchez y la PPSOE tenían ya muy caldeado el ambiente político y los continuos problemas técnicos de Rodalies no podían verse incrementados por dicha huelga de trabajadores de RENFE, así que el ministro de transportes, Oscar Puente, tiró del Sindicato Vertical para abortar una huelga que les complicaba el escenario político. Lógicamente, muchos de los afectados han solicitado la baja en sus sindicatos originales mientras, paralelamente, las peticiones de afiliación se disparaban en otros más modestos como la CGT o en el Sindicato Ferroviario. Asimismo, las redes sociales se han llenado de críticas hacia UGT y CCOO a los que acusan de «vendeobreros» y «sinvergüenzas«.
Lo que sorprende –por lo menos a mí—es que todavía haya personas mayores en España que sigan pensando que los políticos les representan y defienden o, peor aún, que UGT y CCOO están al servicio de los trabajadores. Ninguna de esas dos cosas es cierta. Ni los políticos te representan –representan y defienden al partido—ni los sindicatos mayoritarios están con los trabajadores: están con el gobierno que les paga más. Veo que muchos son tan idiotas que no se dan cuenta de que la cuota sindical que pagan, se la están pagando en realidad al gobierno. ¡Están afiliados al gobierno!
