Tras el Domingo de Resurrección puede resultar oportuno hacer alguna reflexión al respecto. Reflexionar sobre la corrupción de una Semana Santa, cada vez más pagana, que no deja de ser un trasunto de la corrupción de fondo: de la corrupción política de la PPSOE que asola España y que es ya tan desmedida que han optado por sostenerla y no enmendarla al grito de ¡y tú más! La religión ha abandonado a la Semana Santa de la misma manera en que los mandamientos y los principios han abandonado a la política y a la sociedad casi entera.
Campechano y Felipe, pudiendo acabar con la corrupción institucionalizada de la dictadura, decidieron subirse al carro y crear, junto con el PP, el Régimen de Partidos que es lo único que trajo la oscura Transición. La corrupción, lejos de combatirse, se ha extendido de tal manera que hasta el Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa (GRECO) denuncia que España no hace ni caso a sus recomendaciones. Hemos cambiado el régimen, pero esta partidocracia se parece cada vez más al régimen anterior gracias a que muchos seguís votando a la PPSOE a pesar de su rampante corrupción. ¡La corrupción, pues, es vuestra!
Corrupción que se extiende al calor del dinero público generado por los exacerbados impuestos que luego consiguen evaporar –esto sí es calentamiento global– con la ayuda de los funcionarios que, en lugar de defender al Pueblo y a la dignidad de su cargo, se han entregado a los políticos como unas rameras de tres al cuarto. ¡Qué Dios los guarde! Esa corrupción avanza con favores, favorcitos y favorcetes, de todos los tamaños y colores, a base de información confidencial, ayudas, subvenciones y rescates, puertas giratorias, enchufes… y, sobre todo, porque todos miran para otro lado para poder entrar en la rifa.
Por si eso no fuera poco, la Justicia se encarga de fabricar la situación procesal oportuna que impida o minore la condena de los pocos que son procesados a los que después el Ejecutivo dará un indulto o el Legislativo preparará una amnistía. De esta manera, los casos –cada vez más gordos—se amontonan a las puertas de Moncloa y de la PPSOE que la controla y aquí no pasa nada y, si pasa, se le saluda y punto pelota. A estos tíos con informes de la UCO que diseccionan todas sus andanzas, no se les puede hacer nada, sin embargo, a ti, sin pruebas de ningún tipo, incluso contra la lógica económica, la AEAT te puede empapelar cuando quiera. ¿Dónde está la democracia y el Estado de Derecho? Te respondo: no existen en España, pero tú sigues votándoles como un idiota.
El mundo gira y todo se repite. Las indulgencias ahora se ganan repartiendo las ganancias obtenidas al calor de lo público en un círculo vicioso que se retroalimenta desde dentro de la PPSOE. No pienses en pequeño –que también—piensa en el rescate de Air Europa, en los ERES de la Junta de Andalucía, en una televisión por aquí y en una fusión por allá… La generosidad triunfa. Trincar sin pensar en la banda no trae cuenta. El poder necesita de dinero y de votos para mantenerse. La máquina de extracción de rentas creada por la PPSOE garantiza lo primero, empero para lo segundo necesitan contar contigo, con tú voto.
Tenemos una democracia sin demócratas que se va envileciendo más a cada paso que da y de la que solo podremos resucitar si dejáis de votar a la PPSOE: ¡votad por cualquier otro hasta que consigamos dar con las personas adecuadas para cambiar el sistema! Sin leyes no puede haber ciudadanos y vemos como la PPSOE se salta la Ley y la Constitución todos los días. Tenemos un problema político grave que parasita a toda la sociedad para mantenerse en el poder. Ya hay más funcionarios que autónomos. Necesitamos transitar hacia la auténtica democracia centrada en los principios y en la decencia y alejada de todas las chorradas nacional-identitarias que ahora nos separan para resucitar a ese Pueblo Español, que existe de veras, pero que la PPSOE niega siguiendo el viejo divide y vencerás.
Nuestra resurrección política como ciudadanos pasa irremediablemente por dejar de votar a la PPSOE para abrir el espacio político a otras opciones realmente democráticas que crean en la representación y en la separación de poderes como bases de un nuevo sistema político donde podamos ser de veras españoles libres e iguales ante la Ley. Todo lo demás son cuentos.
