Hablé hace poco del fin de las rebajas americanas (ver la entrada homónima) y hoy insisto y profundizo en la misma idea. O cambiamos o estamos perdidos. Lo podemos hacer con la URSE o lo podemos hacer solos. La URSE nunca fue la solución y ahora mismo se ha convertido ya en parte del problema. El problema tiene varias aristas, pero lo podemos resumir en la existencia de un mastodóntico sector público que sostiene, entre otras cosas, el mal llamado estado del bienestar –más bien, Bienestar del Estado—, y que hace tiempo superó a un sector privado –que es el que en realidad lo sostiene todo—que tiene vetadas cada vez más cosas.
La realidad, es que padecemos una hipertrofia regulatoria que está asfixiando a nuestro sector productivo, pretendiendo sustituirlo luego por un sector público que no ha funcionado en ningún país del mundo. Tan es así que las empresas, a falta de una regulación clara y sencilla, padecen tres niveles regulatorios, el regional, el nacional y el europeo, en diferentes idiomas, muchas veces contradictorios, que han hecho del buscado mercado único una quimera. Las barreras comerciales crecen dentro de la UE hasta el punto de que, según Mario Draghi, equivalen a un arancel del 45% entre los distintos Estados Miembros (luego se quejan de Trump). Nuestra cadena comercial estaría gripada, sino estuviese detrás el BCE engrasándola continuamente con dinero creado artificialmente que se traduce en endeudamiento e inflación. Nunca ha sido un buen negocio monetizar déficits, ni tampoco mezclar a la autoridad monetaria con la autoridad política. Esta es la realidad de la UE.
Los espejismos son cosas como que España va como un cohete. La economía española se asienta en tres pilares: el turismo, el gasto público –sobre todo vía fondos europeos– y la inmigración. Crecemos porque cada vez somos más, al tener la mayor inmigración del mundo, empero la renta per cápita está estancada desde el 2008, por eso, lejos de converger, nos estamos alejando de Europa (entonces, la renta per cápita española era el 95% de la europea y hoy no llega al 70%). Mientras tanto todos los problemas macro crecen. El gasto en pensiones –y con él la Deuda Pública– se ha disparado hasta el punto de que el jubilado medio gana ya más que el asalariado medio, siendo este último el que sostiene al primero. No producimos lo suficiente y las cuentas ni salen ni pueden salir sin cambiarlo prácticamente todo. Lo primero sería ganar productividad, pero para eso tenemos que liberar nuestra economía cuanto más, mejor. Lo segundo sería atacar la pirámide poblacional, apostando por la natalidad, restringiendo la inmigración y movilizando a la gente ‘parada’.
El sistema se ha convertido en una gran máquina de extracción de rentas que se lo está tragando prácticamente todo. Por eso mismo, los jóvenes no pueden independizarse, no pueden emprender, no pueden tener hijos… La PPSOE nos engaña a diario y va poniendo parches allá donde aparece una vía de agua, no obstante, no hace nada para cambiar el sistema de extracción de rentas que ha montado porque su fin último es mantener el poder y controlarlo todo. Tenemos ya una Agencia Española para la Supervisión de la IA… cuando, en España, no existe ni una sola empresa de IA. Lo ves o no lo ves. Estos sinvergüenzas están acelerando el exprimidor, empero no hay más zumo. Muchos jóvenes empiezan a hartarse de esa máquina de extracción de rentas que se come su futuro (de una renta de 30.000€, el aparato de la PPSOE se come más de 18.000€). No queda dinero para nada más que sobrevivir.
La PPSOE está purgando, con esas condiciones, a nuestros mejores jóvenes que migran a otras jurisdicciones más condescendientes con la renta individual, dejándonos en manos de los peor preparados –que no pueden migrar—y complementándolo todo con inmigrantes que no saben hacer la o con un canuto, en lugar de movilizar a los parados para ganarse su voto. De esto va la realidad y los espejismos que vivimos hoy en España. Somos un gran dinosaurio que camina lentamente hacia la extinción provocada por la PPSOE a la que seguís votando. Dadle una vuelta.
