Mientras el gobierno sigue jugando al despiste para tapar su responsabilidad en todo lo que ocurre, el informe de auditoría de REE, elaborado en 2024 por Ernst & Young, pone negro sobre blanco todos los riesgos existentes en el sistema eléctrico español y su situación de vulnerabilidad, que fue lo que a la postre provocó el apagón que todos sufrimos el pasado día 28.04.2025. Un apagón que puede repetirse –no es imposible como decían esos falsarios—gracias a la inacción del gobierno y a los intereses del oligopolio eléctrico creado por el mismo.
En ese informe se denuncian cuatro cosas: (i) la «insuficiente información para la operación en tiempo real del sistema debido al aumento de instalaciones de generación renovable inferior a 1 MW (umbral actual de observación por el Operador del Sistema)«; (ii) las «desconexiones de generación por elevada penetración de renovables sin capacidades técnicas necesarias para el adecuado comportamiento ante perturbaciones«; (iii) el «aumento de limitaciones a la producción renovable e incidentes que puedan afectar a la seguridad del suministro en Canarias, asociados al notable incremento de la participación de renovables en el mix energético previsto para los próximos años«, y (iv) la «pérdida de generación firme asociada al cierre de centrales de generación convencional» que debilita el sistema ante las fluctuaciones de las renovables.
Además, señala que el mix energético actual, apoyado en las renovables, genera muchos problemas de producción por la «disminución en la disponibilidad del recurso hídrico para generación hidroeléctrica. La materialización de este riesgo tendría un impacto en la operación del sistema eléctrico por la reducción de disponibilidad de generación, falta de potencia firme y por falta de recurso para bombeos (herramienta de flexibilidad)» lo que se traduce en «una mayor dificultad en la operación del sistema, un aumento de las limitaciones a la producción y restricciones técnicas y una posible afección al suministro, lo que a su vez implicaría un perjuicio a la reputación de la compañía«.
Los números no engañan. El oligopolio eléctrico montado para que los mismos de siempre hagan pingües negocios al calor de lo público ha dado alas a unas renovables que han ganado un peso tan enorme que desestabiliza el sistema en el que, por otra parte, han escatimado las inversiones como lo demuestra, en números redondos, que la inversión pública en España en los años 90 fuera superior al 5% del PIB y, actualmente, se mueva en torno al 1,8%, cuando la UE señala el 3% como mínimo para poder mantener las infraestructuras bien aseguradas. Mientras escaquean ese dinero, los impuestos y la deuda pública se disparan lo que nos habla de un latrocinio generalizado. ¿Dónde han gastado nuestro dinero?
La situación empeora por momentos en España y todo funciona cada vez peor, sin embargo, este sistema de la PPSOE –este Franquismo 2.0—consigue que te resignes como si otra cosa no fuera posible. Terminas aceptando el desastre en todos los servicios públicos como si fuera lo normal. Una consecuencia del destino aciago. No es cierto. Las cosas se pueden hacer muchísimo mejor, pero esos tíos de la PPSOE no las van a hacer si no se lo exiges. Si continúas votándoles como si tal cosa, no van a mover un dedo que no sea para colocar a más amiguetes al frente de infraestructuras estratégicas. Si continúas votándoles como si tal cosa, iremos claramente a peor. No te resignes. Lucha. Te queda tú voto para poder cambiar las cosas. Si sigues como hasta ahora tendré que pensar que eres franquista y no lo sabes, que aceptas barco como animal acuático, que en el fondo te has convertido en un súbdito al que patear en vez de un ciudadano que lucha por sus derechos.
