El Sports Summit Madrid 2025 ha sido aprovechado por Javier Tebas, presidente de LaLiga, para repasar los asuntos que más le preocupan en la industria del fútbol. Ha señalado cuatro:
En primer lugar, le obsesiona el Mundial de Clubes con el que vislumbra “un problema de salud física de unos 250 jugadores que juegan esos torneos, que llegan saturados en el mundo del fútbol que en Europa tiene 60.000 jugadores profesionales, desde los 2.000€/mes hasta los 2M€/mes”. Un Mundial de Clubes que genera “unos premios astronómicos. Vienen con 100 millones de euros, ¿se está rompiendo el sistema? El dinero del Mundial de Clubes quita dinero a las ligas nacionales, a esa industria que la componen 60.000 empleados. Si ya hay mucha diferencia entre los grandes, pequeños y medianos, imagina con una inyección de capital de 100 millones o ciento y pico” que hace, además, que las Ligas Nacionales puedan “pasar a ganar un 40% o 45% menos” trayendo consigo “un problema económico gravísimo para los clubes«.
En segundo lugar, se vanagloria del Fair Play señalando que «tuvo que ser por ley, porque no nos poníamos de acuerdo en el reparto. El Fair Play fue uno de los compromisos que adquirimos con el gobierno para este Real Decreto. Había deuda a la Agencia Tributaria, a la Seguridad Social y a los jugadores. Hoy se está al día con Hacienda, la Seguridad Social y los jugadores. A lo mejor hay que hacer un retoque en el Real Decreto Ley porque hace que quien más títulos gana, gane más. En cuanto a retoques al Fair Play, todos los años hay. Se aprueban en noviembre. Las nuevas normas son aprobadas por los clubes, no son impuestas por Tebas. Siempre con un objetivo, ser una liga sostenible económicamente y que no tengamos una liga a pérdidas como la Premier, la francesa o la Serie A«.
En tercer lugar, dice ir ganando a la Piratería al conseguir «una sentencia que nos permite los bloqueos en directo. Desde diciembre la hemos disminuido un 60%. Google tiene 17 querellas criminales en todo el mundo instadas por LaLiga, que le estamos acusando de un delito de propiedad intelectual y de blanqueo de capitales. Y Cloudflare comparte IPS de contenido ilegal con contenido legal. Cloudflare ya tiene pleitos en Francia, Alemania, Estados Unidos de titulares de derechos».
Y, en cuarto lugar, nos anuncia el Armagedón que supondría la Superliga. «Un proyecto como la Superliga produciría a LaLiga unas pérdidas anuales del más del 40% de nuestros ingresos. Lo pierden la mayoría de los clubes y los clubes que juegan la Superliga lo ganan por otro lado, con lo cual acabas con la competitividad de la competición. En el basket y con la FIBA y la NBA quieren hacer algo similar, yo espero que no salga adelante porque no va de acuerdo con lo que 26 de 27 estados, quitando España, definió para las competiciones internacionales”.
Son verdades a medias. Que los entrenadores carguen las tintas, una y otra vez, sobre los mismos jugadores, es culpa suya. Lo del fair play es importante, pero ya vemos que no se aplica igual a todo el mundo y la piratería sería residual si el precio no fuera disparatado. En cuanto a las diferencias económicas entre unos clubes y otros, LaLiga es la primera que mantiene esas diferencias que luego se ven agrandadas en los torneos UEFA y FIFA. La verdad es que no se puede hablar de competición –de ahí lo de la adulteración—cuando LaLiga permite competir juntos a clubes con 1.000M€ de presupuesto, con otros que no llegan a 100M€. ¿Qué competición es esa? LaLiga, en definitiva, mantiene una Superliga interna de tres o cuatro equipos dentro de una liga de 20. Es una competición adulterada donde 16 clubes nunca podrán ganar nada (juegan para evitar el descenso o acudir a Europa).
El espectáculo deportivo lo dan los grandes clubes en todas las disciplinas deportivas. Esto es exportable. Retenerlos en las Ligas Nacionales para vivir de lo que generan no tiene sentido. La Superliga sí lo tiene. La solución pasa por lograr un equilibrio entre todas las competiciones. LaLiga –como la PPSOE—persigue que todo cambie para que todo siga igual. No será posible a medio plazo sin reequilibrar las competiciones. Necesitamos competiciones donde se pueda competir con igualdad de armas y no a la mayor gloria de los grandes clubes que, de esta manera, controlan la industria deportiva. El problema lo tienen los clubes pequeños que, en el fondo, no quieren competir, sino vivir de las migajas audiovisuales que generan los grandes. Es una solemne estupidez.
