El verano es para los cursillos y los chiringuitos. De ambos la PPSOE sabe un rato. Tienen un cursillo para casi cualquier cosa. Antes bastaba con los Mandamientos. Honrarás a tu padre y a tu madre; No matarás; No cometerás actos impuros; No robarás; No darás falso testimonio ni mentirás, No codiciarás los bienes ajenos… ahora ya no son suficientes. El adoctrinamiento se sirve de cursillos para que cuando escuches a alguien mentir como un bellaco sepas que se trata de un simple cambio de opinión o para que cuando pillan in fraganti a alguien robando sepas que está luchando contra la ultraderecha. En la nueva modernidad, el hombre nuevo brilla con luz propia.
La PPSOE, el contubernio político más corrupto que se recuerda en España, facilita también esos cursillos. Ahora, cuando la corrupción del PSOE bate récords, anuncian que obligarán al personal de La Moncloa a pasar un cursillo sobre el acoso sexual y la malversación de fondos públicos. Son cursillos gatopardistas –como todo lo demás—para que todo siga igual. Bueno, igual exactamente no: corregido y aumentado. El Franquismo 2.0 de la PPSOE ha dejado en nada la corrupción del Franquismo 1.0, ese original al que no se cansan de emular.
La PPSOE es una organización mafiosa absolutamente jerarquizada donde el capo conoce todos los movimientos de sus subalternos por la cuenta que le tiene. Felipe, Aznar, Rajoy y ZP lo sabían todo. Y Sánchez conoce perfectamente las andanzas de los Ábalos, Cerdán, Salazar, etc… Tú solo tienes que aplicar las enseñanzas de El Lazarillo de Tormes para saber que todos ellos, particularmente los altos cargos, participan mediata o inmediatamente de la corrupción institucionalizada de la PPSOE, exactamente igual que lo hicieron antes todos sus predecesores.
Ya solo aspiran a retener el poder porque se lo están llevando crudo. Se vale todo y la potente maquinaria mediática y el equipo de opinión sincronizada trabajan a destajo para distorsionar la realidad y que la mayoría de borregos que sigue a la PPSOE puedan aceptar algo que no tolerarían ni a sus familiares directos. Tal es la polarización existente. Lo que antes era un borrón que daba al traste con la carrera de cualquiera, ahora es una medalla que lo aúpa dentro del prietas las filas del partido. Ochenta años de Franquismo en dos fases han conseguido que el poder fluctúe entre el PP y el PSOE en este país dejado de la mano de Dios, a pesar de estar jalonado de iglesias por doquier, gracias a convertir a los votantes en una suerte de faquires políticos capaces de tragarse lo que sea.
El dogma administrado por los santones del partido tiene que ser interiorizado por cualquiera que aspire a disfrutar del maná político en esta vida porque nadie piensa ya en la otra, a pesar de que la Iglesia siga incrustada en el Régimen del 78. Una miseria moral que los habilita para cualquier tipo de corruptela y que les promete la felicidad del esclavo. No te metas en política, déjame a mí. Deja que te mantenga y entrégame todo lo demás. La iglesia y la PPSOE son incompatibles con la democracia. La democracia no existe en España –a ver si te enteras—porque los distintos partidos son iglesias interrelacionadas a cuya cabeza existe un papa que nunca lo eligen los feligreses, sino los imperantes y su séquito.
Con todo, los ideales ciudadanos han ido desapareciendo y ahora todos somos súbditos de una PPSOE que nos exprime sin pausa gracias a la máquina de extracción de rentas en que han convertido el Estado. El voto –el único vestigio de democracia que conservamos—logran mediatizarlo y canalizarlo por donde les interesa gracias a haber creado dos bandos, a la polarización. Ya no existe el Pueblo Español con unos intereses claros, sino españoles buenos contra españoles malos. En ese río revuelto la PPSOE triunfa y se queda con todo. Tú no pintas nada porque han conseguido idiotizarte y que pienses que esto va de buenos y malos cuando va de lo que te interesa a ti. Mientras sigas votando a PPSOE para intentar salvarte del PP o del PSOE ellos ganan. Deja de votarles y date una oportunidad.
