En España nos dicen que la educación tiene que ver con el dinero y, sin embargo, no son capaces de responder a ¿cómo demonios con muchísimo menos dinero antes los niños tenían muchísima más educación y conocimientos? Lo más cierto es que la Educación se ha convertido en otra evaporadora de fondos públicos por lo que todo ese dinero, supuestamente destinado a los alumnos, se pierde en una maraña de organizaciones y proyectos que tienen, como denominador común, ser tributarios de la PPSOE. Por eso, todos persiguen que se gaste más y más dinero público en Educación.
La Educación, sin embargo, tiene más que ver con el enfoque, la exigencia y la buena gestión, que con cualquier otra cosa. Recientemente, el viejo Estado de Mississippi lo ha demostrado a pesar de contar con una de las inversiones en Educación más bajas de los EEUU –es el 4º por la cola– a consecuencia de tener el menor índice de renta per cápita de los EEUU (< 50.000$ anuales). Así lo ha puesto de manifiesto la NAEP que señala como, entre 2013 y 2024, la brecha en Educación se está agrandando no porque los mejores Estados crezcan, sino porque los que lo hacen peor se desploman en los distintos índices a pesar de contar con mayor inversión que Mississippi. Así las cosas, cuando URBAN INSTITUTE ajustó los resultados en función del contexto socioeconómico, colocó al Estado de Mississippi como líder nacional en lectura en 4º de Primaria, teniendo a sus alumnos afroamericanos en el tercer lugar nacional y superando a los estudiantes de ingresos bajos de cualquier otro Estado. Ni tan mal.
La razón de este cambio la encuentran en la aprobación, en 2013, de la Literacy-Based Promotion Act, que introdujo tres cambios en el sistema: (i) el despliegue de entrenadores de lectura en las 50 escuelas con peores resultados; (ii) unas evaluaciones universales para detectar dificultades lectoras desde las primeras etapas formativas (con la obligación de informar a las familias), y (iii) la repetición obligatoria de 3º de Primaria para cualquiera que no alcance el nivel mínimo de lectura. Todo, con 15M$ anuales (un 0,2% del presupuesto estatal). Esas mejoras han traído consigo mejores resultados a largo plazo, sobre todo por la amenaza de repetición que indujo un cambio en toda la comunidad educativa: desde los padres hasta los maestros y los directores de los centros. Hizo que todos interviniesen a tiempo para evitar dicha repetición y lo lograron. Frente a todo esto, solo 41 Estados y el Distrito de Columbia cuentan con una una Ley de Alfabetización y de ellos solo 12 tienen programas integrales con materiales y evaluaciones serias y exigentes. El resto, son pura cosmética.
La conclusión que extraen es que la falta de mecanismos reales de exigencia hace que no se detecten a tiempo los casos de dislexia y bajo rendimiento. En esos puntos el gasto por alumno no es determinante. Por eso, el estudio destaca como el aumento del gasto no se correlaciona consistentemente con mejores resultados. Entre 1970 y 2012, el gasto por alumno creció un 185 % –descontando la inflación– pero los resultados en matemáticas, ciencia y lectura apenas experimentaron cambios. Por ello, coligen que dicho aumento del gasto fue ‘capturado’ por los trabajadores de un sistema educativo inflado económicamente a cambio de nada.
En España ocurre algo parecido: invertimos el 4,9% del PIB en Educación –en línea con la media de la OCDE—pero los resultados en el Informe PISA nos sitúan por debajo de esa media (486 puntos frente a 498) con un 17 % de alumnos que no alcanzan el nivel mínimo de competencia. La conclusión de que gastar más no significa obtener mejores resultados se hace patente. Ítem más, suele conducir al escenario contrario. Los cambios educativos que necesitamos no requieren de más dinero, sino de decisiones valientes para actualizar qué se enseña, cómo se enseña y, sobre todo, para elevar la exigencia de manera que ponga a funcionar toda la comunidad educativa –familias y centros—con medidas para detectar y reciclar a quienes no consiguen dar la talla. No se trata de abaratar la Educación para que todos estén dentro con facilidad, sino de elevar el nivel y conseguir que todos estén dentro con competencias. La exigencia, como en casi todo, importa más que el presupuesto. Ahí lo dejo.
