Llevamos demasiados años hablando de las Dos Españas, incluso se llegó a hablar de una Tercera, a modo de alternativa equidistante que condenaba las actuaciones de las otras Dos: tanto aquel fascismo de los sublevados como la vía revolucionaria que adoptaron finalmente los republicanos. Unos y otros llevan demasiados años impidiendo que podamos tener un proyecto común para todos los españoles, al margen de los colores políticos, algo que no dejar de ser un trasunto del viejo divide y vencerás que aquí, en la piel de toro, viene inducido por poderes internos y externos.
Esa Tercera España fue otro de los trucos de prestidigitador gatopardista que nos condujo a la oscura Transición que, lejos de alumbrar la prometida democracia, nos obsequió con este Régimen del 78, tan autoritario como el anterior, pero más repartido y suave gracias a la gran coalición de ‘La PPSOE’. La reconciliación y el consenso con los que te bombardean a diario no van encaminados al proyecto común que necesitamos, sino a mantener la polaridad y el antagonismo dentro de la sociedad española –que sólo es una—al recordarte continuamente que todavía andan sueltos esos enemigos que quieren devorarte. Esos enemigos justifican los mecanismos de exclusión de cualquiera que piense diferente –de cualquiera que piense, en el fondo– y, cuando no alcanza, permiten pasar a la cancelación. ¡Esta es la falsa democracia que tenemos!
Consenso y reconciliación son así la prueba del algodón de que en España no existe Democracia. De existir, estaríamos contrastando argumentos, luchando dialécticamente si me apuras, para alcanzar la mejor solución práctica posible a cada uno de los problemas que enfrentamos como sociedad. Sin embargo, ya ves que nadie habla de nada interesante o preocupante. Lo más cierto es que nos hemos convertido en el satélite del satélite –léase UE—del Tío Sam y ambos deciden por nosotros lo que les conviene. Por eso, nuestros políticos –colocados en el fondo por esos poderes externos– carecen de una tarea real y por eso también viven dedicados, a falta de otros retos, a mantener sus respectivas cuotas de poder –como antes pasaba con las distintas familias del franquismo—ya que dicha cuota determina, después, el grado de pillaje que se les permite alcanzar. Los casos de corrupción que saltan a los medios controlados por la PPSOE son solo los del exceso de cuota o los de los beneficios no compartidos con la parroquia ¡Esta es la falsa democracia de la PPSOE!
La Constitución de 1978 es el gran envoltorio de una mentira aún más grande. Por eso, ya nadie la aguanta ni la respeta. Aquí se vale todo siempre que cumplamos con el Tío Sam y con su delegación en Europa. La PPSOE, en nombre de los USA y de la UE, nos ofrece esta democracia sin separación de poderes, sin representación y sin ni siquiera ideología. Dicen muchas cosas, pero en el fondo, si te fijas un poco, todos hacen lo mismo. Y todos roban lo mismo. Todos estos mequetrefes a sueldo de USA y la UE se han apropiado de todas las estructuras del Estado para ejecutar lo que se les pide y quedarse con lo que buenamente puedan mientras tanto. Es algo cada vez más palpable gracias al total desparpajo del gobierno Sánchez. Un gobierno que heredó este modus operandi del de Rajoy y así sucesivamente hasta llegar al momento mismo en que todos esos mamones nos vendieron a los yanquis. Es algo que lleva produciéndose demasiado tiempo, no en vano Amadeo de Saboya, en su carta de despedida, denunciaba que la mayoría de los que «con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles». España está trufada de traidores que, como la PPSOE, nos venden a cada momento.
Frente a estas Tres Españas de las que nos hablan continuamente y con las que nos engañan continuamente también, cabe una España Racional, una España democrática y plural que aspire a vivir con soberanía y libertad. Que quiera ganarse un futuro mejor dentro del marco europeo en calidad de asociado y no de súbdito. Esa España es posible aún, pero requiere dejar de votar a la PPSOE inmediatamente para dar entrada a nuevas fuerzas políticas que cambien el sistema desde dentro en aras de alcanzar la democracia real que nos niegan todos los actuales partidos que salen en los medios de comunicación. Es lo mismo que explicaba Milikito hace unos años (parafraseando): ‘si votas así y te duele, pues no los votes’. Ahí fuera está esa España Racional esperando a que la cojamos y la demos su sitio expulsando con los votos a todos los que llevan 45 años engañándonos. Propóntelo tú también y verás como, entre todos, lo conseguimos.
