Hay gente decidida a fastidiarnos el verano con sus falsedades. El otro día, en Vozpopuli, sufrí las boberías que no paran de repetirse sobre los MENA y hoy, en TO, vuelvo a padecer con el artículo de opinión titulado “La situación absurda del rey Juan Carlos”, firmado por Esperanza Aguirre. Una persona que cuando tuvo poder político no hizo absolutamente nada para mejorar las cosas. Sin bagaje ni convicción, se esconde detrás de las faldas de Ramón Tamames para etiquetarse como monárquica, antifranquista y liberal –algo ontológicamente imposible– y soltar esta perlita: “… los que queremos que España siga siendo un país libre tenemos que saber que tener a don Juan Carlos fuera de nuestra patria constituye una brutal agresión a nuestra democracia. Y me alegra, para decir esto, unir mi voz a la de una persona de tanta categoría intelectual, humana y política como Ramón Tamames”.
¡No hija, no!, que diría Ozores. El panegírico construido en torno a Campechano y a la oscura Transición debería advertir –como los telefilmes de serie B– que todo parecido con la realidad es pura casualidad. ¡No hija, no! Ni vivimos en una auténtica democracia, ni le debemos nada a Juan Carlos I que fue más franquista que el propio Franco, aunque con una infinitésima parte de su visión política. Barrunto que no hizo nada más allá de follar y robar (sin media, eso sí, solo con el tráfico de influencias). El Régimen de Franco mutó en el Régimen del 78 sin solución de continuidad bajo influencias externas que querían sumarnos al Bloque USA-UE y, para conseguirlo, colocaron al frente a un montón de inútiles y de corruptos, incluido Juancar, para hacer de nosotros lo que quieren. Y hasta hoy. Esa es la verdad que la PPSOE conoce perfectamente y que nadie cuenta porque lo suyo, ayer y hoy, es el NODO.
¡No hija, no! Juancar tampoco defendió nada en el 23-F, sino que formaba parte de esa trama asquerosa que solo en parte salió mal, pudiéndole dar la vuelta a la tortilla gracias a muchos personajillos a sueldo de la PPSOE y especializados en engañar al Pueblo Español. Lo más cierto, querido lector, lo encontrarás resumido en las entradas de este blog tituladas ’23-F: Un golpe político’ y ’40 años del 23-F: El golpe que nunca existió’.
¡No hija, no! Juancar tampoco vive en una en una especie de exilio en Abu Dabi, sino que se ha marchado allí voluntariamente para no tributar en España por su renta mundial, como si fuera un youtuber. La decisión es suya. La diferencia está en que éstos últimos tratan de que la PPSOE no les robe el dinero que han logrado ganar con su esfuerzo, mientras el bueno de Juancar lo que trata de preservar es el patrimonio amasado ilegalmente a base del tráfico de influencias. No se merece ningún respeto ni agradecimiento, puesto que todo lo que ha hecho lo ha hecho egoístamente para sí. A los españoles no nos ha dado nada. Los que le deben algo son los de la PPSOE para los que trabaja haciendo de coartada para mantener engañados a millones de españoles de a pie. Lo de Juan Carlos I son cuentos.
La buena de la Espe, Grande de España y Condesa consorte de Bornos para más señas, se pregunta por qué los ciudadanos no nos movilizamos para que Juancar se quede en España. Lo que ocurre es que para Juancar pasar más de 183 días al año en España supone un riesgo fiscal enorme. Además, para la PPSOE y la Corona sería como apoyar su latrocinio y en el contexto actual de corrupción rampante no se lo pueden permitir. Juancar lo que quiere es que la PPSOE le extienda un salvoconducto para hacer lo que le venga en gana y eso no se lo pueden dar porque van todos de mierda hasta arriba. La amnistía es para quién puede darles algo, como Puigdemont.
En el fondo, es la pescadilla que se muerde la cola. Nunca sabremos quien fue el primero en romper con los límites de la corrupción franquista: si Juancar o la PPSOE. En cualquier caso, se trata de un delincuente que debe evitar a toda costa la residencia fiscal en España. Lo que pide la Espe es que, nuevamente, se pase por encima de la Ley y la Constitución para que Juancar se pueda ir de rositas. Bonito ejemplo que la retrata a ella y a su querida PPSOE.
