Más concretamente tendríamos que hablar de a vueltas con la cortina de humo de Gaza que el NODO mantiene viva, a bombo y platillo, en las parrillas de todos los medios de comunicación de partido y en las columnas y tertulias –por eso las reparten entre los afines—del equipo de opinión sincronizada. Genocidio. Genocidio. Genocidio. Les quedan dos días de agua, tres de combustible, uno de comida… las enfermedades contagiosas se los comen por los pies y los malditos judíos no dejan entrar la ayuda humanitaria. Cuentos y más cuentos para tapar la iniquidad del gobierno Sánchez que no puede aprobar ni una sola ley sin contar con Puigdemont al que le debe aún completar atropellos tan grandes para el bien general de España como la amnistía o el cupo catalán.
Lo del agua, el combustible, la comida y las enfermedades se dijo desde el primer día en que Israel decidió atravesar la valla de Gaza como reacción al salvaje ataque palestino del 07.10.23 en el que violaron, quemaron y asesinaron a más de 1.200 judíos y se llevaron a otros 240 secuestrados. Atrocidades que se suman a 80 años de persecución en la que los palestinos, espoleados por el mundo árabe, tratan de aniquilar a los judíos. ¿Qué debería hacer Israel? Una respuesta proporcional les obligaría a entrar casa por casa en Gaza violando, quemando y matando a todos los que pillaran, llevándose también a unos cuantos secuestrados para seguir torturándolos. Empero Israel no hace eso. Lo que hace es extirpar el cáncer de Hamás que convirtió Gaza en su particular base de misiles y lo hace, sencillamente, porque les va la vida en ello. Los judíos son las víctimas, no los verdugos.
El agua, el combustible, la comida y las enfermedades solo están en el foco de los medios de comunicación de partido cuando les interesa porque cuando se retira el zoom vemos a los mismos palestinos de siempre que comen, beben y tienen todo lo que se puede tener en un campamento de la ONU. Es eso o un nuevo milagro de la multiplicación de los panes y los peces porque son decenas de miles de personas y va ya para dos años. Así que todo es un gran cuento televisado para tapar la iniquidad del gobierno Sánchez al que los palestinos le importan lo mismo que el judío español que murió el otro día en Jerusalén en el enésimo atentado palestino. Ellos ponen en el foco en lo que quieren que mires y distorsionan todo lo demás usando la polarización. Como es un asunto que, en el fondo, no le importa a casi nadie, te lo meten en casa con La Vuelta ciclista en la que a diario activistas políticos a sueldo de los indepes se lo pasan estupendamente reventando dicha carrera por etapas. 21 días de propaganda por radio y televisión. ¿Lo ves o no?
Lo más cierto, sin embargo, es que el día después de que la ONU aprobara la partición en el 48 y mientras a los palestinos no les dio la gana declarar el Estado Palestino como sí hicieron los judíos, los mismos acompañados de esos árabes tan buenos y tan juiciosos se dispusieron a aniquilar el Estado de Israel. Un Estado de Israel que les ha ganado ya, contra todo pronóstico, tres guerras consecutivas: la de la Partición en el 48, la de los Seis Días en el 67 y la del del Yom Kipur en el 73. Guerras que, lógicamente, trajeron consigo pérdidas territoriales. En definitiva, que desde un principio los judíos no han hecho más que defenderse de ese mundo árabe hostil que pretende aniquilarlos.
Los palestinos son idiotas, pero no tanto. Cuando finalmente fueron conscientes de que estaban siendo utilizados por los países árabes, que les quieren mucho siempre que sea fuera de sus fronteras, la Autoridad Nacional Palestina trató de reconducir la situación y fue entonces cuando sus hermanos árabes crearon Hamás que es la banda terrorista que ahora, con el dinero árabe, gobierna y utiliza la Franja de Gaza como base para el lanzamiento de misiles contra Israel todos los días, cubriéndose con el escudo humano palestino. Por ello, el problema del Pueblo Palestino no es el Pueblo Judío con el que podría volver a entenderse y convivir, estableciendo de una vez el Estado Palestino y asumiendo las pérdidas territoriales causadas por dichas guerras. El problema del Pueblo Palestino es el Pueblo Árabe que les impide tener su propio estado y que les utiliza para mantener en vilo constante a Israel. A ver si nos enteramos.
Nosotros no tenemos derecho a meternos en un problema que no es nuestro y en el que, además, no podemos hacer nada (lo de la tontería atómica de Sánchez es solo para seguir alimentando el miedo). Empero si nos viéramos forzados a hacerlo, tengo claro que deberíamos apoyar a Israel no solo por ser la víctima desde hace 80 años, sino porque Israel es la única barrera que nos queda frente a los nazis integristas de Hamás y frente a la oscuridad que los acompaña. Denunciamos atropellos en los países hermanos y no hacemos nada cuando sería nuestra obligación –me refiero a Cuba y a Venezuela—, sin embargo, hacemos nuestra la causa de los terroristas palestinos. ¡Venga ya!
