Recientemente han sorprendido a Pablo Iglesias y a Irene Montero llevando a sus tres hijos a un colegio privado en Las Rozas demostrando, una vez más, que una cosa es predicar y otra dar trigo. Los que hacen bandera de la Educación pública, luego llevan a sus hijos a la Educación Privada. Fenopendo. No solo es una incoherencia supina, es algo más: es un engaño al Pueblo Español al que, día sí y día también, le bombardean por radio y televisión con las bondades de ‘lo público’: con la Educación, la Sanidad y la Seguridad Públicas. Sin embargo, los adalides de ‘lo público’ en cuanto tienen ocasión se pasan a ‘lo privado’. Son, por tanto, unos timadores que mientras señalan que en España no debería caber ni la educación privada ni la concertada, sino “una red única de centros públicos para garantizar igualdad de acceso y calidad«, llevan a sus hijos a la privada.
Todavía recuerdo cuando Iglesias dijo aquello de «he votado en el colegio público donde espero que vayan mis hijos”. Está claro que los comunistas dominan las frases hechas y la propaganda: Iglesias denunciaba entonces a los «herederos ideológicos de los que entregaron la educación a la Iglesia y arrancaron a millares de niños de sus padres para enseñarles a cantar el Cara el sol”. Él defendía, sin embargo, la Escuela Pública frente a «los que quieren volver al pasado y a los que creen que educar en valores y en democracia es adoctrinar«. Este tipo se ha dedicado a envenenar a muchísimas personas diciendo cosas como que «la libertad no es que haya colegios subvencionados con dinero público que dirige la Conferencia Episcopal, la libertad es que un niño, nazca donde nazca, tenga la mejor educación garantizada» o que «a los niños que vienen de familias con menos recursos no les admiten en los colegios privados porque papá y mamá quieren llevar al niño al colegio privado súper especial, no quieren que haya niños gitanos, ni quieren que haya niños que son hijos de migrantes marroquíes, ni de migrantes ecuatorianos, ni de gente de clase obrera en general. Por eso llevan a los niños al privado, porque no quieren que se mezclen con los niños de clase obrera. Entonces no hay libertad. El problema es que lo que algunos quieren es una educación para ricos, que se lo pueden permitir, donde el porcentaje de niños rubitos a los que sus padres van a poder mandar a aprender inglés a Irlanda en los veranos, es el 100% de los alumnos, y encima quieren que la clase trabajadora que paga impuestos les pague ir a esos colegios«.
Este tipo defendió que “los hijos son de los padres, yo tengo tres. Pero los registramos en el Registro Civil, no en el de la Propiedad» y que «los impuestos tienen que ser para cuidar lo que es de todos, no puede ser que se utilice el dinero público para favorecer los privilegios de una minoría y para impulsar una educación confesional» porque, a su decir, se trata de «un dispositivo de adoctrinamiento ideológico» donde “resulta escandaloso que se esté utilizando dinero público para favorecer una suerte de educación de tipo confesional donde valores sociales que ya están absolutamente instalados en la sociedad como la tolerancia, respecto a la diversidad sexual, como la igualdad entre hombres y mujeres, de repente eso se rompe con dinero de todos los ciudadanos«.
Este mismo tipo también se ensañó con la CCAA de Madrid por tener “un modelo educativo que apuesta por coger el dinero de todos para dárselo a unos pocos que va en dirección contraria a la defensa de la libertad y de la democracia … Un modelo que apuesta abiertamente por la transferencia de recursos públicos a la educación privada-concertada es un modelo que apuesta por la segregación económica, es decir por destrozar una de las bases de la democracia que es que la educación pública venga a compensar las desigualdades sociales que ya existen«, para rematar concluyendo que «lo que se ha hecho aquí los últimos 25 años es intensificar más esas diferencias sociales y de clase«.
Bueno, pues ese mismo tipo que defendía no solo la Escuela Pública, sino que negaba que pudiera existir una Escuela Privada o Concertada, cuatro años después, acompañado de su mujer que defendía exactamente lo mismo, ha cogido a sus tres hijos y los ha matriculado en un Colegio Privado de la CCAA de Madrid que le va a costar 1.500€ al mes por cabeza obviando cualquier alternativa pública. Ahí lo dejo.
