La Vuelta nos enseña muchas cosas. Algunas deberíamos confrontarlas con los Derechos Fundamentales y las Libertades Públicas que todavía están en nuestra Constitución. La Vuelta, por ejemplo, nos enseña la maravilla que es España, algo que el Régimen del 78 no quiere que conozcas ni que defiendas. Nos muestra a vista de pájaro pueblos y ciudades que certifican una España milenaria y un Pueblo vertebrado que, en su inmensa mayoría, quiere alcanzar un futuro juntos. El Régimen del 78 persigue ahora el desmembramiento –siguiendo el viejo divide y vencerás—y por eso La Vuelta Ciclista a España ha sido la elegida este año para disparar la crispación a lomos de una Guerra de Gaza que, en el fondo, ni nos va ni nos viene a la mayoría que trabaja en este país.
En este contexto, convenientemente crispado para la ocasión, el gobierno de España abandona la protección y la defensa de los derechos y libertades de los participantes en La Vuelta, corredores y público, dejándoles a los pies de la kaleborroka, vulnerando su derecho a participar con seguridad en un evento deportivo previamente autorizado. Todo para satisfacer el interés político de la PPSOE y de sus socios, que tanto da. Exactamente lo mismo que está detrás de la Ley de Amnistía o del Cupo Catalán, esto es, la corrupción de una PPSOE que se releva en el poder para ponerse de grana y oro. Su colección de iniquidades demuestra que el Régimen del 78 es de todo, menos democrático.
Solo en un régimen autoritario puedes ver al presidente y al ministro del interior señalando objetivos para la kaleborroka para después abandonarles a su suerte al retirar a la policía. Unos te señalan y otros atentan contra ti mientras la policía y la fiscalía miran para otro lado. Unas acciones que convierten al estado de derecho en una filfa. ¿Qué diferencia hay con lo que pasa en Cuba o Venezuela? Allí y aquí el gobierno señala a los disidentes contra los que lanza luego a la turba de paniaguados del régimen para que les linchen mediáticamente primero y, si se descuidan, también materialmente. El miedo hace el resto. Lo único que nos separa son unos grados, porque allí te desaparecen, te encarcelan o, directamente, te matan. Mientras los sindicatos de policía denuncian el abandono y el atropello cometido contra La Vuelta, el FGE decide que lo que hay que investigar son los crímenes en Gaza. ¿Qué pasa con los crímenes que se comenten aquí?
Avanzamos hacia la consolidación de un régimen autoritario que ya maneja casi todos los resortes del poder y que pone a la policía a su servicio. Un gobierno que, previamente, pone el agua a hervir bajo el fuego de los grandes medios de comunicación, de su equipo de opinión sincronizada y de un sinfín de organizaciones subvencionadas y que, cuando ya está burbujeando, se la arroja a sus enemigos políticos envuelta en globos donde pone genocidio, justicia, igualdad, humanidad, multiculturalidad…, globos que esconden una sola cosa: ese viejo socialismo que destruye el espíritu humano que necesita libertad y propiedad para poder vivir con auténtica humanidad.
La Vuelta nos enseña que la libertad y la propiedad pierden terreno ante el creciente colectivismo que nos impone el Régimen del 78. Nos tienen sujetos a su gran tiovivo mientras ellos disfrutan montados en los caballitos. Salvo que te vendas y que ellos quieran comprarte, seguirás empujando ese tiovivo de la PPSOE que ya te quita el 70% de lo que ganas sin darte prácticamente nada a cambio. Los gobiernos de la PPSOE se suceden unos a otros sin que nada mejore. Al contrario, cada año supone una vuelta de tuerca más de polarización y control con los que quieren quebrar a la sociedad para hacerse con todo el Poder. Vamos de Guatemala a Guatepeor sin que podamos hacer nada al respecto. Tenemos una falsa democracia de pitiminí y un estado de derecho que no nos permite embridar a la PPSOE. Aquí solo crece la Administración, es decir, ellos, y su gigantesca máquina de extracción de rentas, sin olvidar a los 15M de dependientes de los PGE. El supuesto ‘Estado del Bienestar’ ha trocado en el ‘Bienestar del Estado’. Los imperantes y su séquito pueden hacer lo que quieran sin que tú puedas impedírselo.
No queda mucho tiempo antes de que se hagan con todo. El único cartucho que te queda para cambiar las cosas es tú voto. Así que te ruego que reflexiones y lo utilices contra la PPSOE, votando por cualesquiera otros partidos, de los muchos que se presentan a las distintas elecciones, hasta que encuentres uno que quiera, de verdad, cambiar las cosas.
