La fatuidad, el engolamiento y el embuste son naturales en Pedro Sánchez en tales cantidades que dan para la exportación. Por eso esta semana voló hasta NY para asistir tanto a la ONU como, antes, al Foro Mundial de Líderes de la Universidad de Columbia donde quiso dar una lección de antiterrorismo a Israel que lo sufre desde hace 80 años. «En España vivimos una situación de terrorismo durante 40 años y sufrimos los atentados yihadistas del 11-M. Sabemos lo que es el terrorismo y cómo se termina«, les dijo antes de darles su receta de ‘Seguridad, sí, pero también Justicia y Política’, mientras afeaba que Israel se hubiese atrincherado en la primera despreciando a las otras dos para concluir que «no hay Justicia en la respuesta que se está dando, y tampoco hay diplomacia«.
En España, sin embargo, también se habló de guerra contra el terrorismo, no en vano el PSOE creó los GAL con los que llegó la ‘guerra sucia’ contra ETA BILDU y, después, las condenas a Vera y Barrionuevo que se sacrificaron por Felipe González (la equis de los GAL). Decir ahora que “no hablamos de guerra, hablamos de la lucha contra el terrorismo» es mentir como un bellaco porque hubo tanto guerra como guerra sucia contra ETA BILDU. La lucha quedó para los pelagatos del GRAPO. La barbarie de ETA BILDU desató una auténtica guerra contra el terrorismo en toda España. «¿Es hoy Israel un país más seguro que hace dos años, tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023? No, está más aislado y vive más inseguridad«, se preguntaba y respondía Sánchez. Y volvía a mentir porque Israel está ahora mucho más segura desde que HAMÁS no le lanza cohetes a diario desde Gaza, y tampoco está más aislado porque sigue teniendo el apoyo de su único socio real: el Tío Sam.
La Doctrina de la ONU sobre el genocidio hace tiempo que estableció que lo causa el «odio hacia una colectividad racial, confesional o social, con el propósito de exterminarla», señalando los tres factores que lo definen: (i) un acto criminal de masas; (ii) la voluntad de exterminio de un grupo humano, y (iii) que ese grupo esté caracterizado por rasgos étnicos, religiosos o sociales. El genocidio, además, no es una simple explosión de violencia, sino la aplicación de una doctrina previa que lo justifica. Factores que permiten deslindarlo del ‘crimen contra la humanidad’, del ‘crimen de guerra’ o de las masacres, aunque todas ellas pueden formar parte de un genocidio. En este caso, a nadie se le escapa que si Israel quisiera exterminar a todos los palestinos de Gaza hace tiempo que lo hubiese conseguido. Luego, no quieren exterminar al pueblo palestino, sino exterminar a Hamás que utiliza a sus paisanos como escudo humano. No estamos ante un genocidio, sino frente a un nuevo golpe propagandístico. Juzguen ustedes mismos.
La prensa internacional –frente al NODO que tenemos en España—está mucho más acertada cuando apunta a una gran cortina de humo del gobierno Sánchez para tapar toda su ingente corrupción y que precisamente por eso se presenta como «uno de los más ruidosos» contra el gobierno de Israel, exhibiendo una «ridícula hostilidad» con el único fin de tapar la corrupción que rodea tanto a sus familiares más cercanos como a su «asediada coalición minoritaria», siguiendo la vieja estrategia de refugiarse en la política exterior cuando el frente interno explota.
Una hostilidad que no recibe la vocación genocida declarada por el yihadismo en general ni tampoco el atentado del 7-O contra Israel, que se suma a un sinfín de atentados anteriores en pos de un exterminio que le tienen jurado desde el 48. Y es que, en el Régimen del 78, nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Lo cierto y verdad es que al terrorismo se le derrota por la fuerza. Y lo cierto y verdad, en lo que aquí interesa, es que cuando se aplicó la fuerza en todos los sentidos al entramado de ETA BILDU –que usa también al pueblo vasco como escudo– la banda terrorista hizo aguas. Lejos de acabar con ella, ZP los salvó previendo que le harían luego falta porque lo del ‘somos más’ es también falso. Ahora, supuestamente desaparecidos, les podéis encontrar en listas electorales, en las instituciones vascas, en sus aurrescus y homenajes y, sobre todo, sosteniendo al PSOE en Madrid mientras le disputan al PNV la CCAA. No está nada mal para haber desaparecido. Todos los españoles hemos sido víctimas de ETA BILDU y ahora, gracias a la PPSOE, tenemos que seguir tragando con esos asesinos, particularmente sus víctimas directas, porque en las provincias vascongadas siguen vivitos y coleando. ¿Por qué no han regresado los 200.000 vascos que tuvieron que abandonar sus casas para salvar la vida? Pues eso. La Baader-Meinhof sí desapareció, ETA BILDU no. Y eso ni es Justo ni es Política. Que no te engañen.
