FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) acaba de proponer una reforma del sistema público de pensiones español reconociendo implícitamente que se trata de una estafa piramidal que “penaliza carreras largas frente a trayectorias más cortas o irregulares y carece de un ajuste explicito a la esperanza de vida”. Proponen un ‘sistema de cuentas nocionales virtuales’, esto es, una cuenta individual que recoja las cotizaciones abonadas durante toda la vida laboral del trabajador. Luego, a partir de ese ‘capital virtual’, calcularán la pensión mensual de jubilación en función de la esperanza de vida y de la evolución económica. No se trata de una cuenta real con dinero de verdad, sino solamente de un mecanismo para determinar la pensión mensual con lo efectivamente cotizado.
FEDEA prevé también un periodo transitorio de 20 años, a razón de un 5% anual, para implementar el nuevo sistema. En la práctica, la generación del 71 –la primera que toman para su reforma– tendría una pensión mensual calculada en un 5 % con el nuevo modelo y el otro 95 % con el actual. De esta manera el calculo se desplazaría hasta llegar a la generación del 90 –la última de su serie—que ya tendría el 100% de su pensión calculada según el nuevo sistema. FEDEA calcula que, de esta forma, la pensión de la generación del 90 sería un 12% inferior a la calculada con el sistema actual y que con eso podrían enfrentar el déficit por pensiones antes de que explote con los boomers. Y es que la pensión media equivale al 74 % del salario medio y al 107 % del salario más frecuente en España, una cifra muy superior a la de la UE. El problema de fondo es que el jubilado medio cobra un 72% más de lo cotizado y por eso el actual sistema resulta insostenible (solo las pensiones contributivas superan en un 61% a lo cotizado).
Aquí venimos defendiendo desde hace años la ‘descarbonización de las pensiones’. Los 100.000M€ anuales de déficit por pensiones no se pueden parchear. FEDEA se hace trampas al solitario al no querer hablar directamente de una cuenta individual –solo la vislumbra—que alinee de una vez por todas y de forma estricta las cotizaciones y las prestaciones. Convengo en lo del periodo transitorio, pero éste tendrá que ver más con el volumen de los derechos adquiridos –que deben ser respetados en su mayor parte– que con ninguna otra cosa. Seguir manteniendo cualquier suerte de complemento financiado con impuestos nos devolvería, más pronto que tarde, al caos actual.
El problema de fondo, sin embargo, no es económico sino político. El populismo de la PPSOE hace imposible un cambio o una reforma de calado en el sistema de pensiones porque es la herramienta con la que han convertido a todas las clases pasivas y/o subsidiadas de este país en clientes electorales. La PPSOE recoge la mayoría de esos votos a cambio de mantenerles la pensión. Como el dinero no cae del cielo, eres tú, querido compatriota trabajador, el que corres con todos los gastos. Dicho de otra manera: te deslomas para que la PPSOE pueda ‘comprar’ esos votos con los que luego te machaca. ¡Estás financiando tú perdición!
Luego hasta que la PPSOE no pierda el poder o el sistema reviente, va a ser prácticamente imposible cambiar el sistema de pensiones. Todo pasa por un cambio social que permita después un cambio político para recuperar la racionalidad en todos los aspectos de la vida española. Un cambio que tendrán que propiciar las generaciones más jóvenes por cuanto son las más perjudicadas por el actual sistema. Los jubilados no van a hacerlo, chavales. La solidaridad intergeneracional no existe: unos son unos listos porque están cobrando lo que no han cotizado y otros unos idiotas que hipotecan su futuro a cambio de nada. Las transferencias a fondo perdido con cualquier destino conducen al desastre. Quid pro quo, amiguitos. Los parches de FEDEA están bien como punto de partida, pero resultan de todo punto insuficientes.
