Si la retirada de la confianza de JxCat anunciaba el principio del fin del gobierno de la PPSOE de Sánchez, la anticipación de la condena del FGE –cuyo efecto se amplificará cuando se conozca la sentencia completa—coloca al presidente del gobierno en una senda descendente de popularidad y apoyos en la que lo único que se desconoce es la velocidad de caída. La mujer, el hermanísimo, Ábalos, Cerdán, Koldo y un sinfín de desastres autonómicos, empezando por el del papamóvil en Castilla y León, hacen vislumbrar un desastre total que afectará al propio partido (PSOE) y, en el fondo, también a la coalición (PPSOE) que lleva 50 años en el poder que les cedió el General.
La cosa está entre ser arrasado en 2027 –cuando se le junte todo– o jugártela en unos comicios en 2026. Estirar el tiempo con los brazos y las piernas atados en una agonía inaguantable o tentar a la suerte aprovechando todos los resortes del poder. Con Sánchez nunca se sabe porque él tiene muchos más datos que nosotros. No obstante, juega con red y la PPSOE siempre lo recogería como al resto de expresidentes que también cosecharon muchos más fracasos que éxitos. ¡Es la PPSOE amiguitos! Los indicios parecen apuntar a lo segundo con un gran aumento de la publicidad institucional que empieza a inundarlo todo, con la elevación del techo de gasto, con muchos más actos para reivindicar lo mucho realizado y que ¡la economía va como un cohete!, y con una campaña constante para ensalzar la figura del presidente del gobierno nacional e internacionalmente.
Sánchez jugará con los números macro para vender que España es una potencia económica cuando es el último mono de la UE –de que potencia presume cuando hemos pasado, gracias a la PPSOE, de ser la 8ª potencia a la 16ª–, soslayará la inflación, la pérdida de poder adquisitivo, los altísimos impuestos, los bajísimos servicios públicos, la creciente inseguridad e intentará dibujar una nueva arcadia de empleo y vivienda para todos, de felicidad a raudales en el nuevo paraíso socialista creado por él y solo por él porque, fuera del mismo, ¡solo hay ultraderecha! Sánchez tirara la casa por la ventana disparando el gasto público y convocará empleos, becas y lo que haga falta para ponerte la zanahoria delante de tus narices con la ayuda de la patética UE. Los medios de partido, el equipo de opinión sincronizada y las RRSS echarán chispas para intentar que él se salve… aunque tú te quemes. Amplificará los planes estratégicos siempre inconclusos —el industrial, el tecnológico, el hidrológico, el armamentístico…— y prometerá subidas salariales en pensiones, sector público y también en el sector privado tirando del sindicato vertical que forman las subvencionadas CEOE, UGT y CCOO. Las CCAA tendrán su parte y los deportes y asociaciones se llevarán su pellizco. En definitiva, tratarán de comprar tú voto… con tú dinero.
Todo es una gran mentira y por eso juega contrarreloj. Quien te dice que los tiempos de la Justicia no se aceleren. Quien te dice que la UE no pueda cerrarte el grifo o que el Tío Sam se coja algún cabreo. La ocasión no la pintan calva porque sí. Solo le fastidia dejar escapar la Cumbre Iberoamericana prevista para noviembre de 2026 en Madrid donde podría lucir palmito. Una puesta tan arriesgada que muchos consideran que ya no podrá ganar sin trampas. Las trampas dentro del propio partido, los problemas ya vistos en el voto por correo y la entrada del Estado en empresas como Telefónica o Indra aumentan las dudas. Por eso, tendrás que defenderte de la PPSOE con tú voto que es lo único que te queda de la democracia que intentó abrirse paso en el 75 y que terminó el 23F81, cuando el rey y la PPSOE comenzaron a recuperar todos los poderes del franquismo para, como temía Franco, para pensar mucho más en ellos que en España. El tiempo le ha dado la razón, aunque fuera un dictador.
En definitiva, que estamos ante una encrucijada: elecciones o el caos. Las elecciones les importan tanto a los políticos que en ese periodo no suelen cagarla. Sin embargo, si Sánchez trata de alcanzar el 27 a toda costa se nos viene un final de legislatura caótico donde literalmente puede pasar cualquier cosa y que afectará a la convivencia. Hay que ser muy egoísta para hacernos eso. Necesitamos superar los marcos ideológicos impuestos por la PPSOE, olvidarnos de la ultraderecha que no existe y votar por cualquiera que persiga, de verdad, una España Racional. Abascal acierta al señalar que «el voto es de la gente y a Vox le vota gente que ha votado también a la izquierda. Y esta es la mayor contribución que va a hacer este partido», aunque falla al señalar que «el enemigo es Sánchez y todos los que pactan con Sánchez» porque el enemigo real es la PPSOE. ¡Júrame que nunca más votaras a la PPSOE!
