Tengo que decir que siempre me ha gustado Alejandro Fernández, el líder del PP en las provincias catalanas, que ahora presenta su libro titulado ‘A calzón quitao. España, Cataluña y el PP’ donde vuelve a clamar en el desierto pepero dejándonos algunas reflexiones que conviene compartir. En primer lugar, afirma sigue existiendo un espacio político para el pensamiento liberal y conservador en Cataluña, al margen del nacionalismo y de la socialdemocracia dominantes y a pesar de los 40 años de errores sistemáticos de la derecha.
En segundo lugar, advierte sobre la polarización que conduce a pensar que tu rival político te odia y/o que busca el mal para ti y para tu familia. Esta es la base del nacionalismo catalán –más lingüístico que racial– que se dedica a sembrar el odio contra cualquiera que se oponga a la independencia. Lo consiguen porque la PPSOE ha priorizado siempre el ‘entendimiento con el nacionalismo’ con tal de mantener el poder en Madrid. Los territorios tribales pasan así a ser ‘territorios pactados’ donde ahora ya solo cabe pactar la independencia al haber cedido en todo lo demás. La PPSOE, por supuesto, niega haber sacrificado la Ley, la Constitución y hasta la propia Democracia, en un ejercicio de autoengaño y de nostalgia del bipartidismo siendo ya incapaces de adaptarse a la nueva realidad que han creado donde ya no vale ‘el voto por pasta’ de toda la vida.
En tercer lugar, recuerda el Pacto del Tinell y el blanqueo de ETA BILDU que rompieron la baraja constitucional con la ayuda del PSOE y la inacción del PP. El resultado es que ahora ETA BILDU, ERC, CUP, PODEMOS, PNV y JxCat son los que ponen el Régimen del 78 bajo sospecha. Todas esas políticas de ‘entendimiento’ son las que luego ZP y Sánchez llevan al paroxismo para mantenerse en el poder. Ahora, incluso utilizan a las instituciones para agredir al sistema. Con todo, el programa político ya no se dirige a la ciudadanía, sino a los potenciales socios tribales a los que han dado la llave del poder que es lo único que les importa. Los grandes medios al servicio de los partidos y la demoscopia hacen el resto. El político ni tiene ideas políticas ni defiende otra cosa que su parcela de poder. Lo hace siguiendo las encuestas e intenta darle a la opinión pública y a sus socios lo que quieren. Los problemas reales de la ciudadanía quedan, en consecuencia, en un tercer plano.
En cuarto lugar, destaca que ser separatista es un chollo y ser constitucionalista una ruina. Los primeros reman a favor de corriente y gozan de prebendas y subvenciones mientras en Madrid miran para otro lado. Los políticos de la PPSOE, si quieren mantenerse, deben captar la melodía y bailar al son que tocan en Génova y en Ferraz. Lógicamente, eso les aleja de sus potenciales electores en beneficio de los partidos tribales. Además, el que a pesar de todo consigue avanzar electoralmente hablando, suele luego acabar defenestrado por su propio partido por alterar el status quo de los ‘territorios pactados’ . Por eso, comenta que, al leer el libro, muchos le dijeron: «Alejandro, vas a durar menos que un caramelo en la puerta de un colegio».
En quinto y último lugar, asegura que él no se dedica a la política para que cada mañana le pasen el argumentario que luego tiene que repetir como un lorito. Defiende que el político serio debe tener unas ideas, unos principios y unas convicciones claras y tiene que defenderlas lo mejor posible. Declara que nunca se ha movido de sus convicciones políticas y que cree en el centroderecha liberal y europeísta porque es lo que ha dado mejores resultados tanto en España como en Europa. Una Europa que nace de la derrota del nacionalismo al demostrar que se puede convivir más allá de las identidades y de las lenguas.
Alejandro Fernández en Cataluña e Isabel Ayuso en Madrid hablan como si fueran de VOX. Son de VOX, pero prefieren quedarse en el PP por comodidad. Con el PP tienes la moqueta asegurada y te ahorras que cualquier idiota te señale como fascista. Aunque la comodidad puede estar reñida con la coherencia, ambos políticos prefieren seguir en el PP, esto es, en el Régimen de la PPSOE que lleva 45 años pactando con el nacionalismo antes que luchar abiertamente por cambiar aquello que critican. Criticar está bien, pero lo importante es plantearse ¿qué pintas en un PP que hace exactamente lo contrario de lo que tú defiendes? Nunca se ha podido soplar y sorber al mismo tiempo y os aseguro que ni Ayuso ni Fernández lo van a conseguir nunca. Esa comodidad y esa incoherencia son las que nos han traído hasta aquí. Si quieres cambiar las cosas, no te fies ni de Ayuso ni de Fernández y busca otro partido al que votar o por el que luchar. Lo demás son cuentos.
