JxCat acaba de deshojar la margarita de su continuidad en la Franquenstein 2.0 de Sánchez y, tras consultar a sus bases, procede a anunciar un veto general a medio centenar de iniciativas pendientes del gobierno socialista, incluidos los PGE y la ‘Ley Bolaños’, dando por roto el diálogo con el PSOE y abriendo, de facto, la cuenta atrás para la convocatoria de elecciones generales en 2026 (con su posible coincidencia con algunas autonómicas). JxCat declara que «la legislatura queda bloqueada”, haciendo buena su advertencia de que “no ayudaremos a este Gobierno ni a ningún otro que no ayude a Cataluña”. En breve, veremos como el PNV abandona también el barco para marcar distancias con ETA BILDU que le pisa los talones en las vascongadas. En el fondo, ambos hipotecaron sus ideas para llevarse un piso de protección sanchista, empero éste, como el General, solo está dispuesto a poner dinero.
Desquiciados por los continuos engaños, salen de la coalición sabedores de que el PP está loco por la música. Nadie puede pagar el precio de independencia que piden, pero todos dan algo importante para empezar. El PSOE sabe que un patinazo más arruinaría su reelección y el PP intentará venderlo como el precio para detener a una ultraderecha que no existe. VOX, por su parte, debe aprovecharlo para postularse definitivamente como único representante de la derecha sociológica, señalando que el PP se alió hace tiempo con el PSOE. Puigdemont –como mucha gente—no quiere entender que son lo mismo: ¡que son la PPSOE! Y la PPSOE, como epígonos del General, no están dispuestos a romper su olla de España, pero sí que pueden compartir el cocido que preparan dentro. Nadie puede flanquear a la PPSOE: solo se puede luchar contra ella. VOX, si quiere transformar España, no puede hacerle el caldo gordo al PP porque sería hacérselo a la PPSOE y si entras en su juego estás perdido.
Por eso también, JxCat dice que «los jueces deberían darnos las gracias porque gracias a nosotros no habrá ni ley Bolaños ni ley Begoña». Efectivamente, el bloqueo de JxCat deja en el aire las maniobras socialistas para controlar todo el Poder Judicial y poder así salvar a su hermano, a su mujer, a varios de sus ministros y al FGE. Pintan bastos porque sin JxCat no podrán aprobar en el Congreso ni la reforma del acceso a las carreras judicial y fiscal, ni la modificación de la Fiscalía para dirigir la investigación de los delitos –algo suicida para todos– ni tampoco podrán limitar la acusación popular para cerrar el ‘Caso Begoña’. Tres minipuntos importantes para JxCat que, en este sentido, merece reconocimiento. Es de los pocos partidos que responde a su programa electoral y a sus bases, algo que la PPSOE ha olvidado por completo. La Alianza Catalana de Silvia Orriols y ETA BILDU van a aprovechar el caos social provocado por la política de inmigración que favorece a los musulmanes en detrimento de los hispanos y que está a punto de explotar en los territorios tribales. ¡Menuda idea! Puigdemont ha bloqueado a Sánchez y nos brinda la posibilidad de volver a votar. Olvídate del voto en blanco, del voto nulo y de no acudir a votar si de verdad quieres salir del marasmo creado por la PPSOE. Estamos ante el principio del fin de Sánchez. La desbandada arrancará en cuanto suenen las trompetas de los comicios. No obstante, ni él ni la PPSOE se van a ir por las buenas. Defenderán con uñas y dientes el poder que vienen detentando desde hace 45 años.
En definitiva, si quieres que cambien las cosas, tendrás que cambiar tú también. Si vuelves a hacer lo mismo, no puedes, razonablemente, esperar que las cosas cambien. Nadie puede flanquear a la PPSOE, ni tú tampoco. Si vuelves a votarles todo irá a peor. Así las cosas, lo primero que puedes hacer es dejar de votar a la PPSOE. Lo segundo, buscar un nuevo partido –se presentan muchos a los que la PPSOE cancela informativamente para que no los veas–que responda a tus propósitos. Idealmente, puedes votar por alguno de los que defiendan la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad que la PPSOE se empeña en negarnos. La PPSOE, por definición, no va a solucionar los problemas que ella misma crea. La solución, entonces, pasa por apostar por aquellos partidos políticos que persigan una España Racional y que quieran devolvernos la democracia. Ya saben eso del voto directo sin listas cerradas, de la representación de los ciudadanos, del mandato electoral, de la separación de poderes, del juez predeterminado por la ley, de la libertad de prensa y de la fiscalización de cada euro de gasto público. Acuérdate de estas cosillas cuando, muy pronto, te llamen a votar.
