El Régimen del 78 tiene más trucos que un banquero. Sin mayoría legislativa, por la quiebra de la coalición franquenstein –las hienas huelen la debilidad y saben explotarla—y, en consecuencia, sin presupuestos, el Ejecutivo de Sánchez tira por la calle del medio y falsea –más todavía–nuestra precaria democracia gastando más de 76.000M€ fuera de los Presupuestos que tuvo que prorrogar varias veces. La aprobación anual de los PGE supone un control del Legislativo al Ejecutivo y cuando el segundo puede renunciar a presentarlos para gobernar con cuentas prorrogadas, no de una manera excepcional sino como norma, lo que tenemos es la quiebra total de nuestro sistema político. Para más inri, los sucesivos gobiernos de la PPSOE no solo han utilizado la prórroga de los Presupuestos Generales del estado (PGE) de forma fraudulenta, sino que van más allá y también juegan con la ejecución de las distintas partidas presupuestadas aprobadas de manera que esos PGE, en lugar de ser el instrumento director de la política del gobierno al cruzar medidas de actuación con financiación que las haga posibles, pasan a ser una especie de arcilla maleable que admite y sufre toda clase de movimientos como trasvases entre las distintas partidas, modificaciones de crédito, reasignaciones discrecionales… llegando incluso a no ejecutar partidas aprobadas. Todo eso, hace del control presupuestario y parlamentario una quimera.
Así las cosas, los sucesivos gobiernos de la PPSOE, manteniendo una apariencia formal de legalidad, han venido haciendo lo que les ha dado la gana contra el espíritu de la ley y de la Constitución. Viven en una vía de hecho donde pueden gobernar sin presupuestos, soslayando el imprescindible debate parlamentario y evitando la rendición de cuentas. Al prorrogar los PGE no es solamente que trabajen con una realidad económica atrasada –la del momento de aprobación de los PGE que luego prorrogan—sino que la continua reasignación de partidas contables rompe cualquier planificación económica y fiscal. La coherencia se pierde y aparece la oportunidad política cortoplacista que lleva a un gasto público errático, sin impacto en la economía real e imposible de auditar. Esa volatilidad deteriora la confianza, eleva el riesgo país y pone pies en polvorosa a los grandes inversores que son sustituidos por los oportunistas del pelotazo al calor de la PPSOE. El desastre presupuestario conduce directamente a la corrupción al por mayor. Contablemente, desaparece el programa político y se sustituye de facto por la voluntad de enriquecimiento de los imperantes y su séquito. Por eso surgen tipos como Ábalos o Cerdán: porque ven que, en el rio revuelto de los PGE, se puede pescar mucho y muy fácilmente.
Sin presupuestos se debería ir a elecciones. La prórroga y ejecución presupuestarias deberían estar sometidas a fuertes responsabilidades en caso de alteración. Cualquier otra cosa vacía de contenido el control parlamentario del gobierno y hace que España sea la casa de tócame Roque. Las reglas democráticas tienen que ser respetadas para no ser sometidos a la voluntad del gobierno de turno de la PPSOE que es lo que viene sucediendo desde hace décadas convirtiendo el sistema político español en una suerte de Franquismo 2.0. El gobierno tiene que ejecutar lo que el Parlamento aprueba. Cuando puede hacer lo que le da la gana, es que la Democracia no existe.Calculan que, hasta el 31.12.25, los créditos extraordinarios y las modificaciones de crédito alcanzarán los 76.077M€, según la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), al margen de lo presupuestado para 2023 (último ejercicio con cuentas aprobadas y que vienen prorrogándose desde entonces). ¿Qué invento es este? ¿Esto es Democracia y Estado de Derecho?. Claro que no. ¡Abre los ojos de una vez por todas! La PPSOE juega con nuestro dinero a discreción y esa falta de Presupuesto y de control les facilita meter mano en la caja. Quitan de aquí para poner allá. El presupuesto es un cuento chino. Tampoco se deriva ninguna responsabilidad por estas actuaciones. ¡Es la PPSOE, amiguitos!
