¿Por qué tenemos esta rampante corrupción en España? Por muchos motivos, pero sin duda uno es la corrupción creciente en el acceso a las plazas públicas, independientemente del proceso selectivo. El amiguismo y la corrupción son moneda común para ingresar en una Administración que suma más de 3.5M de personas en nómina que, trabajando menos, cobran más, que las del Sector Privado que es, al final, el que paga toda la fiesta. Por eso generan un ‘efecto llamada’ que no solo carcome la productividad en España, sino que propicia una corrupción creciente que, aunque no para de denunciarse, continúa porque a la PPSOE le interesa que continúa porque se aprovecha de ella. ¿A quién crees que va a servir el funcionario corrupto? Pues eso. Ahora un nuevo foco se localiza en Galicia, en las pruebas nacionales de acceso a la Seguridad Social donde 34 coruñeses sacaron sobresaliente.
Todo apunta a un sistema corrupto y perfectamente engrasado que llevaría años vendiendo plazas en organismos públicos a cambio de dinero. El bingo lo ha cantado Celanova (Orense) que, con 5.700 vecinos, ha colocado a 12, todos con nexos comunes, entre las mejores puntuaciones en las oposiciones para la SS, Hacienda y ADIF. Ni siquiera disimulan: los listados oficiales reflejaban una concentración fuera de lo normal con máximas puntuaciones en La Coruña que se llevó las mejores 34 notas del primer ejercicio tipo test. La investigación posterior reparó en que 25 de las 50 mejores calificaciones de toda España salieron también de esa sede pese a representar el 10% de los admitidos. Los números no engañan. Celanova lleva varios bingos seguidos con un perfil sospechoso: opositores mayores de 45 años, sin formación universitaria y con vínculos personales que destacan por sus notas. Una ‘casualidad estadística’.
No es ningún milagro, sino una organización criminal que lleva años amañando oposiciones a la Policía, Instituciones Penitenciarias, Hacienda o ADIF –nuestra querida ADIF– a cambio de cantidades de dinero que irían desde 20.000€ a los 60.000€. Después, su amortización corre a cambio de todos los españoles. La onda te llega en la calle con ese boca a boca que te informa del método de éxito, de las condiciones y de las próximas convocatorias. Si decides entrar, pagas en metálico y ellos te explican cómo se va a desarrollar la maniobra en cada caso. El asunto es tan grande que las denuncias no se circunscriben a los opositores que se quedan fuera con la sospecha de haber sido engañados, sino que los propios funcionarios son los que denuncian incoherencias entre la formación que denotan esas calificaciones tan altas y el desempeño real en la plaza donde estos ‘fenómenos’ parecen desconocer hasta los conocimientos más básicos para el puesto. La corrupción es doble: no solo cuelan a personas, sino que cuelan a auténticos inútiles que luego hacen del servicio público correspondiente un caos (en palabras de los funcionarios: «Muchos vienen sin la formación básica y fundamental que te da la preparación de las oposiciones … Deberían saberse la ley como el Padre Nuestro … No controlan cosas como la carencia para la incapacidad temporal o el periodo mínimo para cobrar la pensión de jubilación … Sus conocimientos son casi nulos»).
Asimismo, los trabajadores públicos no se cansan de denunciar que la corrupción es más fácil cuando el contenido de las pruebas lo elaboran los propios técnicos de la entidad, a diferencia de las oposiciones de la Administración General del Estado que las diseña un órgano independiente. Exigen que, aunque se haya aprobado la oposición y se haya tomado posesión de la plaza, deban acreditar esos conocimientos bien con un curso selectivo bien a través de unas prácticas, de manera que si no dan la talla se les pueda declarar ‘no aptos’ y cesarles inmediatamente. Todo para que no se repitan casos como el de ese técnico cuyos dos hijos aprobaron con notas altas y que, cuando fueron a trabajar, no tenían ni idea. Perjudican al servicio y a los propios funcionarios que tienen que cargar con ese trabajo que los enchufados no pueden hacer porque no saben. Todos tenemos que denunciar estas prácticas fraudulentas porque nos afectan a todos.
La PPSOE es consciente de todo esto y no hace nada. ¿Vas a hacer algo tú? Claro que puedes: puedes denunciar y también puedes dejar de votarles y verás como el sistema cambia en cuanto estos tíos se vayan a su casa. No pierdes nada por probar.
