Florentino gana (65%) y Enrique pierde (35%). Una derrota con doble lectura: por una parte, Florentino toma conciencia de que hay mucha gente harta de su mala gestión y de que no lo tendrá nada fácil en el referéndum que necesita plantear para poder privatizar el club en favor de sus amiguetes y, por otra parte, estas elecciones generan una oposición real para que el bueno de FP no siga haciendo lo que le viene en gana como hasta ahora. Enrique Riquelme acierta al señalar que «esto no es el final, es el principio» de una nueva era en el Real Madrid.
A pesar de todas las trampas estatutarias y del rechazo a última hora del oligopolio bancario, Enrique Riquelme consiguió «en poco tiempo presentar una candidatura seria, como prometimos, profesional e ilusionante. Esto para nosotros no es el final, es el principio. El Real Madrid no va a volver a estar 20 años sin elecciones«, recalcando que «saben de nuestra principal línea roja, de estar en contra de la venta del club, lo han escuchado y han hablado muy claro. Sabemos que el Real Madrid no se vende y el Real Madrid y sus socios han podido hablar y lo han demostrado también en las urnas«.
Enrique Riquelme le ha jodido la privatización a FP igual que Tejero le jodió el 23-F al rey Juan Carlos. Por eso señala que para su candidatura las elecciones de ayer supusieron una gran victoria porque han detenido la venta del RM y porque van a seguir adelante con nuevos proyectos, poniendo al socio en el centro de todo, y posibilitando que haya elecciones cada cuatro años. En ese sentido, insistió en que «tiendo la mano como empecé esta candidatura, con todo el respeto a la figura del Real Madrid, en este caso su presidente, con respeto al legado, y tiendo la mano a seguir el debate que no hemos tenido en la candidatura, poder tenerlo también para que se mantenga lo mejor para el Real Madrid, que se tomen ideas, y lo mejor sería también que se escuche al socio«.
Enhorabuena al candidato perdedor de las elecciones que ha brindado una gran victoria a los socios y al club. Las inercias en este país son terribles. El Franquismo 1.0 y el Franquismo 2.0 han generado una corriente a favor del poder establecido y del conformismo que son difíciles de soslayar. Es el caso de un FP cuya mala gestión en condiciones normales le habría conducido a una estrepitosa derrota pero que se salva en un contexto de baja participación (aproximadamente de un 35%) y de miedo al cambio. ¿Les suena de algo? No obstante, hoy hay que quedarse con lo bueno y es que el RM tiene futuro y que ese futuro se llama Riquelme.
