Este año todo son regularizaciones y todas buscan votos, lo que anticipa claramente un nuevo proceso electoral. Tenemos la ‘regularización de la nacionalidad’ de los descendientes de españoles que viven en el extranjero en busca un voto nuevo, masivo y decisivo, sobre todo en algunas circunscripciones, y tenemos también la ‘regularización de extranjeros’ que busca un voto indirecto. Con la importación legal e ilegal de extranjeros se pretende apuntalar nuestros principales sectores productivos, los bares, el ladrillo y el sector primario, con mano de obra fungible y barata para mantener contentos a esos empresarios al tiempo que dejan en casa y contentos a millones de parados y subsidiados que sí que votan. Esos votos, junto con los de los pensionistas y funcionarios –los tres jinetes del apocalipsis de nuestro tiempo–, son los que mantienen en el poder a la PPSOE a costa de los únicos españoles productivos: los que trabajamos en el sector privado (el sector público se dedica a gastar, no produce nada realmente, aunque ellos te digan lo contrario).
España se ha convertido en la Capital Mundial del Surrealismo: la Policía Nacional denuncia que en esta última ‘regularización de extranjeros’ se han colado, por lo menos, 400.000 irregulares que nunca antes habían vivido en España. Nuestra Administración –que solo resulta efectiva cuando les interesa a los imperantes y su séquito– se está tragando a un sinfín de personas que acuden al efecto llamada de la ventanilla más laxa de toda la UE. No se engañen: no se trata de ninguna vulneración del Derecho de la Unión porque lo más seguro es que todo este desastre haya sido pactado de antemano. Pascal ya nos advirtió de que “el corazón tiene razones que la razón ignora”. A los ciudadanos de toda la UE les pasa exactamente lo mismo.
El gobierno nos vendió una regularización de 500.000 personas que ya vivían y trabajaban en España, a sabiendas de que los potenciales beneficiarios superarían los 1,25M. Unos 840.000 que ya vivían irregularmente en España más otra mitad venida de la UE para arreglar sus papeles. Se trata, por tanto, de un fraude consentido por el gobierno de la PPSOE. Para conseguirlo, apartan a la Policía y a las Oficinas de Extranjería del proceso. Se lo dan a oficinas de distinto pelo, pero con un denominador común: no tener ni idea de lo que tenían entre manos. Es la ley del embudo de toda la vida: unos pagan la entrada del concierto y además tienen que pasar por veinte controles, mientras a otros les cuelan por la puerta de atrás. ¡Viva la igualdad! ¡Viva el estado de derecho!
¿Estas maniobras hacen de España un país mejor y más seguro? Te aseguro que no. El fraude está servido y creo que el fraude puede ser el padre de muchas cosas, empero de nada bueno. Hace tiempo que la PPSOE no hace nada por solucionar los problemas de la ciudadanía que sostiene con su esfuerzo y trabajo este país. Incluso los liberales acérrimos aplauden porque prefieren esa inacción a cualquier acción del Estado. Consideran que la Sociedad avanza siempre más y mejor sin la ‘ayuda’ del Estado. Convengo con ellos en que este Estado de la PPSOE se ha convertido en un creador de problemas. No es que no solucionen nada, es que no paran de crean problemas para erigirse luego en una parte imprescindible de una solución que tampoco llega. ¿Ves la jugada?
La cosa es que tenemos muchos problemas como cualquier sociedad. Sin embargo, aquí, en España, la PPSOE se ha convertido en parte importante de esos problemas. Son creadores de problemas. Hace tiempo que no aportan nada. Si quieres soluciones a los problemas que ves o vives en tú día a día, tendrás que buscarlas en otra parte. Tendrás que votar a otros partidos para lograr el cambio que necesitamos. El PAMA –ese cóctel de Polarización, Adoctrinamiento, Miedo y Ayudas– que te inocula a diario la PPSOE bloquea el pensamiento crítico e impide que actúes en tú propio beneficio. Consigue convertirte en un tifosi y que actúes como tal.
Al igual que te esfuerzas para solucionar tús problemas, tendrás que esforzarte para localizar y eliminar el problema político que tenemos y que es la causa de todos los demás problemas. Sin un cambio de régimen, vamos mal. Sin racionalidad, vamos mal. Si te dejas llevar, los creadores de problemas te van a pasar por encima porque tus problemas son su solución.
