A estas horas ya sabrás que Julio Martínez, el bueno de ‘Julito’, el hombre de paja que ZP utilizó para intentar tapar el rastro de sus andanzas, ha decidido colaborar con la Justicia –siguiendo la estela de Aldama frente a Ábalos– y le ha contado al juez que creó sociedades para hacer llegar a los bolsillos de ZP y de sus hijas el dinero de las comisiones percibidas por su más que evidente tráfico de influencias. Él intermediaba entre las empresas interesadas en el dinero público, ora en concesiones, ora en ayudas, ora en financiación, ora en rescates, y los gobiernos que disponen de ese dinero público y que pueden decidir su aplicación. Lógicamente, no lo hacía gratis y por dicha labor, que lejos de ser legal integra un delito de tráfico de influencias como la copa de un pino, la mercantil Análisis Relevante SL –y después también Whathefav SL que acabó no haciendo absolutamente nada– cobraba unos dinerillos –unos fees, si te quieres poner estupendo–por su atinado asesoramiento.
De esta manera, tipejos con personalidad jurídica que nunca hubieran sido atendidos por la Administración al carecer de todo lo necesario para ser acreedores bien de una concesión, bien de una ayuda, bien de una financiación, bien de un rescate, entraban por la puerta grande y se ponían de grana y oro con el dinero de nuestros impuestos. Estoy hablando de gentuza conocida, como Globalia o Plus Ultra, y de otros más desconocidos, como Softgestor, Inteligencia Prospectiva (antigua Alaska) o Grupo Aldesa. En el sumario de la Audiencia Nacional constan contratos, transferencias (490.780€ para ZP y otros 239.755€ para Whathefav) y mucho dinero en metálico (lo 286.000€ hallados por la UDEF en la casa de Julito).
La guinda de este putrefacto pastel la encontramos en los contratos suscritos en 2001 por Plus Ultra tanto con Análisis Relevante SL (5.000€ mensuales) como con Consulenza Strategica SL —vinculada a Julito— que recogía el compromiso de abonar un 1% del total de la ayuda/rescate que lograran del gobierno Sánchez. El 26.02.2001, ZP confirmó a Julito que se concedería ese rescate y el 09.03.2001 el consejo de ministros de Sánchez lo aprobó definitivamente. De ahí la incriminación directa de ZP por parte de una Fiscalía Anticorrupción que, por Julito, sabe que, aunque no formaba parte del accionariado, ZP era “quien lideraba” y quien marcaba los pasos a seguir “precisamente por su condición de expresidente del Gobierno y sus relaciones personales y profesionales«, relaciones que no tenían el resto de los socios.
Después, el cobro de esa comisión se dilató en el tiempo y se camufló mediante facturaciones cruzadas a través de un entramado de empresas pantalla operativas hasta 2026. Por eso la Fiscalía Anticorrupción también apunta a la posible comisión de delitos de blanqueo de capitales, falsedad documental y organización criminal. Lo más cierto es que para estos personajes los negocios legítimos son un coñazo. La pasta no está en las ideas y el trabajo duro, sino en los pelotazos a través de la SEPI o del consejo de ministros. Fast Money. La Fast Food de los comisarios políticos de la PPSOE.
Lo más cierto es que el tráfico de influencias –que solo lo puede hacer quien las tiene, con los que tienen la llave de la despensa del dinero público– es una constante histórica que el Franquismo 1.0, el del General, consagró con límites y que el Franquismo 2.0, el de la PPSOE, ha destopado definitivamente. A cambio tienes tú voto. El General acotó la corrupción para que no se le fuera de las manos, pero no podías votar contra la misma. Sin embargo, ahora la corrupción campa por sus respetos, pero tú tienes un voto para ponerle freno. Ese es el quid de la cuestión.
No obstante, la PPSOE, para que no ejercites ese derecho al voto racionalmente y les mandes a freír espárragos, controla el NODO –cosa que también hacía el General– y te inocula una dosis diaria de polarización y antagonismo que bloquea tu conducta. Con esa novedad, acabas asumiendo la corrupción como un peaje insalvable –no lo es–, pensando estupideces como que más han robado o robarán ‘los otros’ para caer de bruces en el ‘y tú más’. Así pasan los días mientras los imperantes y su séquito aceleran el exprimidor de los impuestos para poder seguir jugando al ‘juego de las influencias’. Se trata de que despiertes y dejes de votar cualquier cosa que huela a PPSOE. Verás como entonces todo cambia rápidamente.
