La llamada ‘Ley de Nietos’ (Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática) ha disparado, con razón, muchas alarmas al facilitar, junto con la adquisición de la nacionalidad española, el derecho al voto en España en un contexto donde a la PPSOE no le sobran los votos y tampoco le bastan los partidos tribales. Así las cosas, la progresiva irrupción de varios millones de votos potenciales a lo largo de los próximos años puede ser un factor decisivo en los comicios que se vayan convocando a partir de ahora. Estos ‘nuevos votos’, surgidos de esta nueva regularización, primero aparecerán en el PERE (Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero) de los consulados y después podrán votar en España a través de voto CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes).
Ese voto CERA, hasta ahora residual, puede convertirse en un factor decisivo en las sucesivas elecciones si, finalmente, los tribunales dan carta de naturaleza tanto a la DA8ª de dicha ‘Ley de Nietos’ como, sobre todo, a la Instrucción de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública dictada a los pocos días para extender su ámbito de aplicación desde los descendientes de exiliados políticos, que salieron a raíz de la Guerra Civil y de la Dictadura, hasta los descendientes de cualquier español. Todo apunta a que puede haber más de 2,4M de personas interesadas. Ya se han presentado más de 645.000 solicitudes –el 25% en Buenos Aires– y la Administración procesa unos 125.000 expedientes al año. Esto puede convertirse en un coladero de votos muy difícil de controlar y que va a dejar los líos en el voto por correo interno en una anécdota. Tan es así, que calculan que la nueva ‘circunscripción bonaerense’ puede convertirse en la tercera mayor de España, solo por detrás de Madrid y Barcelona.
El truco, además del volumen, está en la ‘colocación’ que se haga de esos votos en las distintas circunscripciones. Se supone que irán a parar a la circunscripción del último padrón de su ascendiente, pero en la práctica existe mucha discrecionalidad. Esto, unido a la Ley Electoral que tenemos, puede hacer las delicias de los ingenieros electorales de la PPSOE. El ejemplo lo tenemos en esa Instrucción del Ministerio de Justicia –dictada por Sofía Puente– que cambió la letra de la ley ampliando el derecho a todos los descendientes de españoles y lo hizo a pesar de que durante la tramitación parlamentaria se rechazaron múltiples enmiendas para extenderlo. Así, aunque la ley se dirige a quienes tuvieron que abandonar España por «razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación sexual», la instrucción presume esa «condición de exiliado respecto de todos los españoles que salieron de España entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955», ciscándose en la voluntad del Legislador.
La cosa se está calentando y la Junta Electoral Central ya ha solicitado a la Oficina del Censo un informe completo sobre la aplicación de la ‘Ley de Nietos’, sobre el voto por correo desde el exterior y sobre los mecanismos de control implementados, señalando que «la determinación del municipio de inscripción electoral deberá quedar suficientemente motivada» a sabiendas de que no se está haciendo. Podemos perdernos en dimes y diretes, empero yo creo que la clave está en los impuestos: el derecho al sufragio activo, el derecho al voto, debería esta aparejado a las personas que pagan impuestos en España. El voto compromete el presente y el futuro de los ciudadanos de un país y, por eso, resulta absolutamente ilógico que personas que no viven ni tributan en España puedan luego decidir, con esos votos completamente desconectados de la realidad del país, el presente y el futuro de los que de verdad luchan por el mismo. La regularización masiva con derecho a voto articulada por la ‘ley de nietos’, además de surrealista, va directamente contra el 31 CE que reza: “todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo”, en referencia a los españoles. Luego, quién no contribuye ni ha contribuido nunca al sostenimiento de los gastos públicos con su propio dinero, no puede tener derecho al voto. ¿Puede ser español? Podría, pero lo que no puede tener nunca es derecho al voto.
Una vez más llamo tú atención sobre las consecuencias de votar a la PPSOE. Estos tipos hace mucho tiempo que no aportan soluciones a los problemas que tenemos los auténticos españoles, dedicándose a enredar con el único objetivo de mantenerse en el poder. Han colonizado todas las instituciones, refundido todos los poderes y su franquismo 2.0 avanza tan descontrolado como los incendios. La única herramienta que te queda para poder defenderte es tú voto, por lo que regalárselo a quienes nada tienen que ver contigo ni con la España actual es meter a la zorra en el gallinero y eso nunca sale bien.
