El otro día conocimos que, semanas antes del ‘accidente’, IRYO avisó de que sus trenes se paraban en el tramo de Urda a consecuencia del mal funcionamiento del LZB (lo mismo que sucedió en Adamuz con los traqueteos). Como siempre, los responsables de ADIF y del ministerio hicieron caso omiso. Ahora también sabemos que el ministerio de transportes contabiliza, en este 2026, hasta 170 incidentes de avería en el corredor Madrid-Andalucía. Averías tanto en el LZB –el único corredor que mantiene este sistema obsoleto– como en la señalización. De todos ellos, 13 en el tramo de Urda (la última caída del sistema fue el 14.10.26, dos semanas antes de la colisión). En cualquier caso, la documentación de ADIF acredita la creciente preocupación, desde 2023, a raíz de las frecuentes averías en el ‘armario LZB en Urda’.
Averías que provocaban la caída del sistema de seguridad y que no podían ser reparadas telemáticamente, requiriendo de la actuación física del personal técnico sobre la propia vía. Algunas veces se reparaba provisionalmente para seguir prestando el servicio y la vía quedaba a la espera de una reparación definitiva cuando lo permitiera el tráfico. Esos mismos armarios LZB tuvieron una nueva avería el día 28.10.26, unos 20 minutos antes de la mortal colisión por alcance. Allí dejaron detenido un tren IRYO mientras daban paso al AVE que finalmente lo alcanzó. Par más inri, no se trata de un corredor deficitario, sino del más antiguo y más rentable del AVE en España. Tampoco se entiende que no fuera el primero en actualizarse. En el fondo, como todo son mentiras, uno ya no sabe qué es cierto y qué no lo es.
Más concretamente, ADIF recoge 10 fallos de señalización en los alrededores de Urda desde mayo de 2024 hasta julio de 2026. La mayoría en el tramo que conecta Urda con Malagón, aunque también entre Urda y Yeles y entre Urda y Mora. Diez fallos graves en poco más de dos años. Una zona que, por lo tanto, concentraba problemas –como esas zonas de concentración de accidentes de las carreteras que, por lo menos, están señalizadas– ora de señalización ora de infraestructura y siempre de seguridad. La pregunta clave sería: ¿qué hicieron ADIF y el ministerio para asegurar esa vía y ese tramo e impedir un accidente en el tramo de Urda? La respuesta condicionará el alcance de la responsabilidad y el número de responsables.
La Ley del Contrato de Seguro nos ofrece la definición de accidente (Art. 100): “se entiende por accidente la lesión corporal que deriva de una causa violenta, súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado, que produzca invalidez temporal o permanente o muerte”. Aquí no estamos, pues, ante un accidente ya que la causa ni es súbita ni es ajena a la voluntad de ADIF y el ministerio. ¿Se puede, entonces, hablar jurídicamente de accidente? Creo que no. Si no estuviesen los Estados de España y Francia detrás, estoy seguro de que las aseguradoras rechazarían el siniestro o buscarían una asunción compartida de la responsabilidad civil. Como están los políticos detrás –ya habéis visto la incalificable respuesta del ministro del ramo– el asunto se eternizará, como en Angrois o Adamuz, hasta que ya nadie, salvo las víctimas directas, se acuerde del asunto.
Los responsables, de este modo, se vuelven irresponsables, que es el común denominador de la PPSOE. Nadie responde a nada y, menos aún, a las preguntas clave. La estrategia del gobierno es siempre la misma: inundar de datos falsos o sesgados a la opinión pública para ofuscarla y que no pueda exigir con fundamento la responsabilidad que procede. Ya he denunciado muchas veces que España, entre otros, tiene un problema de datos. El desconocimiento de la realidad lleva a la insolubilidad de los problemas. De esta manera, intentan vender como ‘normalidad’ esas 170 incidencias, diciendo que el 75% obedecen a causas externas, como robos de cable, y que la ratio de incidencias por kilómetro es inferior en Urda a la de otros tramos de la misma línea. ¿Alguno tiene más de 69 muertos? Pues eso.
La PPSOE se ha convertido en un peligro social. El pasado día 28.10.26 se volvió a caer el sistema en Urda y 69 personas lo pagaron con su vida, amén de las decenas de heridos de diferente consideración y del trauma de una nación entera. ADIF intentó que no se notara, deteniendo la circulación unos minutos y reanudándola después en modo manual. La cagaron. Lo mismo sucedió en Adamuz. Y Lo mismo con el Apagón de 28.04.2025. Todos estos sucesos luctuosos vinieron precedidos de ocultaciones gubernamentales para que no se note el efecto que tienen en la práctica sus nefastas políticas. En lugar de decir la verdad y llamar a las cosas por su nombre, la PPSOE se ha especializado en taparla y crear relatos alternativos donde el culpable siempre es otro. Los hechos, sin embargo, hablan de responsabilidad civil y penal de todos los implicados en tapar la realidad. Los hechos también hablan de responsabilidad política de quienes están detrás de 115 fallecimientos por imprudencia y dejación de funciones. En estas circunstancias, ¿se puede hablar de accidente? Respóndete tú mismo.
