El desgobierno progresista va a preparar un problemón económico a cuenta del coronavirus de tal manera que a la emergencia sanitaria le va a suceder una emergencia económica de dimensiones bíblicas. Mientras los países del norte de Europa, como Alemania y Reino Unido, asumen que el coronavirus afectará a una gran parte de su población poniendo el acento sobre los grupos de riesgo, la histeria desatada en el sur, en España, Portugal e Italia, provocará un gran parón económico de inestimables consecuencias.
El RD 463/2020 por el que se declara el Estado de Alarma Nacional por el Coronavirus no sólo va a afectar a la producción, sino que va a provocar un desempleo que, según las primeras previsiones, puede superar los 4 millones de personas. La vía inicial elegida por las empresas es una combinación de vacaciones más un Expediente de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) que mantiene a los empleados asociados a la empresa pero que no soluciona, de raíz, el capítulo de los gastos ya que las cotizaciones y otros gastos fijos seguirán estando en la cuenta de esas empresas que bien dejan de facturar bien pasan a facturar unas cantidades tan nimias que cruzadas con esos gastos fijos, si no se interviene pronto y con contundencia, traerán un tercer problema: la destrucción de tejido productivo, la destrucción de empresas, que obviamente no podrán recuperar luego a los empleados suspendidos por los ERTE. Una situación mucho peor que en 2008.
Para mañana martes, el Desgobierno ha anunciado un nuevo paquete de medidas –el anterior a base de aplazamientos y moratorias no valía para nada a juicio de todos los agentes sociales incluidos los sindicatos- entre las que deberían estar, al menos, todas las que vamos a señalar a continuación:
- Flexibilidad laboral máxima para poder ajustar plantillas sin ningún coste para las empresas: su supervivencia trae más cuenta que el desembolso inicial (Alemania ya lo hizo en 2008: subsidió a las empresas porque resultaba más baratoy mejor que enfrentar un gran paro a largo plazo)
- Anulación y/o reducción al mínimo de las cotizaciones empresariales: todo lo que afecte a la tesorería de las empresas debe ser eliminado para que sobrevivan. Sin ingresos dichas cotizaciones pueden matar empresas.
- Supresión de los dos primeros trimestres fiscales para empezar: las cuentas con el Estado se harán a partir del 3T2020 si la tempestad amaina. Hasta entonces cero impuestos y sin intereses. Esa será la primera inyección de liquidez y confianza para todos, empresas y particulares.
- Eliminación temporal del Salario Mínimo Interprofesional: si el mismo ya ha llevado al paro a miles de personas que no son capaces de producir por encima de esa cantidad y que, en consecuencia, se ven fuera del sistema, ahora con las empresas sin ingresar un solo euro serán los primeros en irse al paro, pero no temporalmente sino para siempre.
- Liquidez automática para las empresas que lo demanden: a través del ICO o del instrumento que se quiera, deben establecer un mecanismo por el que las empresas, en el sentido amplio de la palabra, puedan financiarse a coste cero para sobrevivir y poder levantarse después.
Estas medidas son las UCI de las empresas. Sin ellas muchas morirán arrastrando a muchísimos miles de españoles. Tantos que los muertos por Coronavirus serán una anécdota.
