Mientras ayer, martes 05.05.2020, el Desgobierno Comunista Español sumaba 177 apoyos para sacar adelante hoy la 5ª entrega del Estado de Alarma en España (al menos hasta el 24.05.2020) sin que el TC Español se haya pronunciado con claridad todavía acerca de la constitucionalidad o no del mismo (aunque ya va anticipando argumentos no jurídicos para convalidarlo), otro Tribunal Constitucional, en este caso el TC Alemán, publicaba una sentencia-bomba que supone un doble golpe a las instituciones europeas al considerar, por una parte, que el programa de compra de bonos implementado por el BCE en los últimos años –y que ahora está funcionando a toda máquina por la crisis desatada por el coronavirus chino- es anticonstitucional y debe de ser modificado y, por otra, viene a desacreditar al propio TJCE que, en 2018, autorizó dicho programa indicando que entraba dentro del marco competencial del BCE, cuando ahora señala que dicho tribunal tomó entonces una decisión “ultra vires”, más allá de sus competencias.
La sentencia del TC Alemán apunta que “la revisión llevada a cabo por el TJUE respecto de si las decisiones del BCE sobre el PSPP (el programa de compras) satisfacían el principio de proporcionalidad no es exhaustiva” porque no ha ponderado los objetivos perseguidos con los efectos económicos que tal política podía acarrear en los ahorradores o pensionistas alemanes (realmente es imposible que tal máquina de fabricar dinero no acabe generando inflación algo que obsesiona con razón a los alemanes tras la IIGM) indicando, además, que dicha decisión “excede su mandato judicial” y que la misma “al menos en relación con Alemania” adolece de “una falta de mínima legitimidad democrática”.
La Comisión Europea ha salido al quite rápidamente recordando a todos “la primacía del derecho europeo” y el carácter vinculante de las decisiones del TJUE para todos los tribunales nacionales europeos incluido el TC Alemán. Sin embargo, la sentencia pone claramente en duda la legitimidad del TJUE, hace pupa y dota de argumentos jurídicos a todos aquellos países miembros que mantienen pugnas con las instituciones europeas como es el caso ahora de Hungría o de Polonia por poner varios ejemplos. La sentencia del TC Alemán anticipa los argumentos jurídicos que necesitan esos estados miembros de la UE para para desobedecer a la más alta corte europea demostrando que son los estados miembros los que realmente tienen primacía sobre el Derecho de la Unión.
Esta sentencia no cortará de raíz el programa de compra de bonos del BCE, pero supone un importante toque de atención al mismos –y a todas las instituciones europeas en general- para que se cuiden mucho a la hora de financiar a las Economías del Sur (particularmente a España y a Italia) con el dinero de las del Norte (fundamentalmente con el de Alemania) a fondo perdido. El golpe asestado ayer por el TC Alemán supone un importante toque de atención a la política del BCE que tendrá que contener la compra de bonos si no quiere chocar directamente con Alemania –que es la que dota de pasta y consistencia al sistema- y, en ese terreno, la protección que le pueda brindar el TJUE no será ni efectiva ni suficiente como ya ha quedado de manifiesto. En suma, malos tiempos para España que deberá acometer importantes reformas estructurales en su economía si quiere contar con la financiación del BCE, esto es, con la pasta de Alemania, para salir de la crisis.
