La propaganda del desgobierno Comunista quiere transmitir que los nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2021 los financiarán las grandes compañías españolas y las multinacionales, pero es lo de siempre: mentiras y propaganda. El grueso de la factura la pagará, como siempre, la clase media y media-baja de este país.
Para muestra un botón: los PGE incluyen reformas legislativas por las que la actual exención del 100% para los dividendos y las plusvalías con origen en el exterior (rentas provenientes de filiales en el extranjero) se rebajará al 95%, el peor régimen fiscal que permite la Comisión Europea, aunque se exceptúa su aplicación durante 3 años para las empresas cuya cifra de negocios no supere los 40M€.
En definitiva, se trata de trasladar a las empresas la doble imposición que, aunque está formalmente prohibida por nuestro ordenamiento, no deja de producirse cada día con mayor casuística en otros ámbitos, especialmente el de las personas físicas, con impuestos que inciden en cascada sobre las mismas fuentes de renta o con impuestos que gravan bienes más allá de las rentas que los mismos producen, generando serios problemas de confiscatoriedad. Así, ahora, con la reforma introducida en los PGE, esos dividendos, fruto de rentas previamente gravadas en el extranjero donde se originan, se verán nuevamente sujetos a gravamen en España lo que, en términos económicos, supone incrementar en, al menos, un 1,25% el tipo general del IS aplicable a dichas rentas hasta que llegan a la matriz domiciliada en España (de existir varias filiales, habría que sumar un 1,25% por cada nivel para obtener el gravamen real de esas rentas mientras que hasta ahora cada salto, independientemente de su número, estaba exento).
Mayor presión fiscal, mayor doble imposición, mayores atropellos fiscales con los juzgados contencioso administrativos superados por dichos abusos en lugar de reducir todo gasto inútil y no productivo para volcarse con las ayudas reales que no propagandísticas -como lo son la mayoría de las anunciadas, con la desvergüenza habitual, por este Desgobierno Comunista- para mantener con vida todo el tejido productivo que sea rentable y posible, intentando de paso, como ya han hecho otros países mucho más inteligentes que el nuestro, facilitar fiscalmente la repatriación de dividendos conseguidos en el extranjero para que sean invertidos en nuestro país en lugar de dificultar dicha repatriación de capitales lo que redundará, únicamente, en que muchos de ellos no regresen y se queden circulando y enriqueciendo a aquellos países que los acojan con mayor cariño. Otra de las muchas insensateces que consiguen vender a una ciudadanía analfabeta, económico-fiscalmente hablando, para hacerla creer que serán otros los que pagarán las facturas por ellos cuando no va a ser así.
