Se acaba de presentar la nueva plataforma OTRA LEY ELECTORAL (https://otraleyelectoral.es) en la que convergen personas de distintos sectores de la sociedad para perseguir cuestiones básicas -siempre defendidas en este blog- como que sean los ciudadanos quienes, independientemente de su lugar de residencia, decidan la política nacional en igualdad de condiciones; que la representación de los partidos nacionales en las Cortes sea proporcional a su apoyo social y que se aplique la máxima democrática de “una persona, un voto”.
Dicha plataforma entiende que, para lograr esos objetivos, es necesario cambiar la actual Ley Electoral por otra que promueva el interés nacional, que refleje la realidad social, que conceda más poder a los ciudadanos y que fomente el talento de los representantes. Se trata, en definitiva, de promover un cambio de modelo buscando la primacía de la población sobre el territorio con fórmulas para que el representante esté pegado a su circunscripción.
Esta Plataforma, consciente del hartazgo que genera la actual partitocracia que ha traído consigo, además, el “gobierno de los peores” con una clase política carente de nivel para el trabajo que tiene encomendado, pone de manifiesto la necesidad de otro modelo que prime el nivel de los candidatos, que evite la actual sobrerrepresentación territorial y que consiga que los representantes políticos electos respondan ante los ciudadanos que los eligen y no ante los partidos que los agrupan.
La Plataforma OTRA LEY ELECTORAL señala como el actual Sistema Electoral, basado en la Constitución y en la LOREG (LO 5/1985), tiene como circunscripción base la provincia, con ligeras excepciones para las Islas y Ceuta y Melilla, junto con las siguientes características: Para el Congreso, a cada provincia le corresponde un mínimo inicial de 2 diputados mientras los 248 restantes se distribuyen entre las provincias en proporción a su población; existe una barrera de entrada del 3% por circunscripción provincial y se aplica la fórmula proporcional de la Ley de D´Hondt sobre unas candidaturas confeccionadas por los distintos partidos con el modelo de listas cerradas y bloqueadas. Para el Senado, también se aplica la Ley de D’Hondt, aunque aquí las candidaturas cerradas por los partidos son individuales, aunque puedan agruparse en listas.
La Plataforma identifica perfectamente los problemas de nuestro actual sistema electoral que básicamente son dos: (i) Listas cerradas y bloqueadas, que, como es lógico, promueven el culto a quién las confecciona y, por lo tanto, el servilismo al partido, dejando fuera a las personas más capacitadas cuya vida profesional les impide participar con independencia en la vida política, fomentando la participación de personas cuyo mayor activo es la devoción y el seguidismo al líder del partido lo que sin duda rompe el necesario vínculo entre el votante y el representante que al final, aunque esté prohibido por el 67.2 CE, obedece exclusivamente al partido. (ii) La sobrerrepresentación que trae consigo la Provincia como Circunscripción Electoral y la Ley D´Hondt y las barreras de entrada de ámbito provincial en lugar de nacional, de forma y manera que partidos concentrados en una parte del territorio nacional (véase nacionalistas) consiguen una sobrerrepresentación respecto del número de votos conseguidos y pasan de esta manera a condicionar de un modo desproporcionado la vida política nacional. Se prima, en definitiva, al territorio sobre las personas generando representantes con la misma capacidad de voto que, sin embargo, han sido elegidos y representan a muchísimos menos ciudadanos, al proceder de territorios con menor población, descompensando la idea de igualdad de representación para todos los ciudadanos.
La auténtica dificultad para el cambio radica, una vez que se supere el problema de las listas abiertas y se regenere el vínculo del representante con sus electores, en conseguir un equilibrio entre estos tres factores: población, territorio y representación. Como botón de muestra, en Madrid 3,81M de votantes eligieron a 37 diputados por lo que cada escaño «costó» 102.222 votos mientras en Teruel cada escaño sólo cuesta 26.027 votos como resultado de repartir sus 3 diputados entre los 79.247 votantes de ese territorio. Queda claro, por tanto, que ahora mismo no todos los votos valen lo mismo. Sin embargo, si le diéramos la vuelta a la tortilla completamente, si el sistema fuera directamente proporcional y de mantenerse el mismo número de diputados (350), a Madrid le corresponderían un total de 48 representantes mientras que a Soria no le correspondería ninguno motivo por el que, al convocarse elecciones, se van reajustando las fórmulas de proporcionalidad de las distintas circunscripciones para que todos los españoles puedan estar representados en el Congreso.
La Plataforma, no obstante, aunque señala que los artículos a modificar son los 67.2, 68.2 y 68.3 CE y la LOREG al completo, no se decanta por diseñar otro sistema en concreto sino que se limita a reiterar sus principios (1 Persona, 1 Voto; + poder al ciudadano; + talento a la política; – sobrerrepresentación territorial) y a señalar que sería necesario cambiar la circunscripción electoral, la fórmula electoral y que las barreras de entrada fueran de ámbito nacional, confiando en abrir dicho debate en la sociedad española para que, tras un periodo de exposición pública de cada uno de los modelos posibles explicados por expertos en la materia, los partidos políticos se posicionen a favor del modelo que prefieran incorporándolo a su programa electoral y, por esta vía, conseguir la reforma electoral.
¡Cuán largo me lo fiais amigo Sancho! Desde mi punto de vista, la confianza en los actuales partidos para que se hagan el harakiri en beneficio de la Nación es una apuesta tan bonita como ilusoria dado que muchos son en el fondo de corte autoritario mientras que el más grande de todos, al que aquí hemos bautizado como “PPSOE”, tiene tantos intereses en su seno que, a mi juicio, la única solución es la presentación de un nuevo partido político que, entre otras cosas o como objetivo único, haga bandera de la necesaria reforma del sistema electoral español. Reforma que como apunta la Plataforma OTRA LEY ELECTORAL tiene que incidir en sus principios, en el voto directo, en las listas abiertas, en la vinculación del representante con sus electores empero que también puede atacar otros factores como la circunscripción, generando nuevos espacios homogéneos en población incluso adoptando la circunscripción única, o el del voto secreto, que podría pasar a ser nominal y electrónico, con lo que todo sería más fácil y seguro. Hay matices, pero esta reforma ese es el único camino para recuperar la Democracia Real en España. ¡Apoyémosles!
