El Peñón de Gibraltar fue cedido por España a Reino Unido (UK) por el Tratado de Utrech de 1713 aunque, desde el principio, hubo dificultades para su interpretación. Uno de esos momentos gibraltareños tuvo lugar en 1967 cuando UK apoyó el referéndum por el que los colonos británicos querían votar la soberanía británica del Peñón y aprobar la Constitución de Gibraltar a lo que España respondió con el cierre permanente de la Verja y el corte de todas las comunicaciones entre la Península y el Peñón en 1969, dando una interpretación estricta a dicho Tratado. Años más tarde, la apertura de la Verja tuvo que ver con la entrada de España en la CEE, abriéndose parcialmente en 1982 (peatones) y completamente en 1985.
La famosa Verja está situada a 800 metros al norte de la Torre del Diablo, el punto más al norte del Peñón, aunque España siempre ha considerado que las tierras entre la Verja y el Peñón nunca fueron cedidas mientras que UK entiende que la Verja es una de las fortificaciones de Gibraltar incluidas en dicho Tratado, manteniendo su soberanía sobre parte del istmo y considerando que se trata de una frontera internacional cuya importancia volvía a aflorar ahora con la negociación del BREXIT, aunque tanto la UE como UK acordaron remitir esta cuestión a una negociación bilateral entre España y UK como comentamos hace unos días.
Esta negociación bilateral acaba de terminar con un principio de acuerdo para eliminar la famosa Verja, símbolo de las siempre tensas relaciones hispano-británicas, que ahora cambia su estatus de Frontera de Gibraltar por «controles Schengen en el puerto y el aeropuerto» que pasan a ser competencia de la Agencia Europea de Fronteras (FRONTEX) ya que Gibraltar se incorpora al Espacio Europeo Sin Fronteras con lo que españoles y gibraltareños (fundamentalmente los más de 10.000 trabajadores transfronterizos) podrán entrar y salir libremente en la Roca e incluso circular por los 26 países del Espacio Schengen. Los británicos que vayan a Gibraltar tendrán, no obstante, que fichar en el control de pasaportes y aduanas para entrar en su «territorio de ultramar«.
Las cuestiones económicas se han impuesto a las cuestiones de soberanía tanto en el Acuerdo del BREXIT como en este Acuerdo sobre Gibraltar en el que, en palabras de la ministra Laya, «derribamos barreras para construir una zona de prosperidad compartida» evitando una frontera dura que hubiera hecho mucho daño a todo el mundo. En lugar de eso, se permite la aplicación a Gibraltar de políticas y programas de la UE, como Schengen, y un régimen aduanero para mercancías, transporte o medio ambiente junto con otros de competencia leal en lo fiscal, laboral o social y “se levanta la verja y se permite suprimir los controles entre Gibraltar y España» que será responsable del control del Espacio Schengen, estableciéndose un período de 4 años de control por parte de los agentes de la FRONTEX, al igual que con el BREXIT.
Con todo, las bases de este Acuerdo sobre Gibraltar entre Madrid y Londres darán pie a un futuro tratado entre la UE y UK sobre el particular en el que España tiene reconocido de antemano un derecho a veto sobre la futura relación de los 27 con Gibraltar. Operación inteligente y exitosa por la que habrá que felicitar a este Desgobierno Comunista.
